Más de 26 mil firmas fueron recolectadas a través de la plataforma CitizenGo, para evitar la edificación de un “santuario satánico” en Catemaco, para ser presentadas ante la Secretaría de Gobernación (Segob) y frenar la obra; sin embargo, desde 2019 está en marcha la construcción.
Adriana Franco Sampayo, representante de la organización Misión Rescate México, Misión Xalapa, explicó que la recolección de las firmas se hizo a través de la plataforma digital desde hace algunos meses.
“Es un templo satánico en la colonia El Paraíso, muy alejado de la ciudad y lo que se pretende es parar la construcción, porque sabemos que es algo dañino para la sociedad (…) lo está construyendo el señor Enrique Marthen Berdón, el brujo mayor”, detalló.
Acompañada de otras organizaciones civil, como la Codal, Pastoral Familiar, Frente Nacional por la Familia y la asociación de Mujeres MAC, indicó que el costo de la construcción de ese templo satánico será de 4 millones de pesos y se prevé que esté abierto al público en general el primer viernes de marzo de este año, cuando Marthen Berdón “celebrará al demonio”.
La activista indicó que el propio dueño del terreno admitió que el lugar donde se celebran ritos satánicos es clandestino, “con ello se fomentará el espíritu del mal, se ahondará la división entre los mexicanos”. Dicho oficio, junto con las firmas, será enviado al titular de la Segob, Adán Augusto López Hernández.
Templo se construye desde 2019
En 2019 se logró documentar la misa negra que ofrece el Brujo Mayor en la colonia Paraíso, en Catemaco, donde ya se había iniciado la construcción del santuario, también llamado Luzbel, el cual está ubicado prácticamente en una zona selvática.
En ese entonces, durante la ceremonia, donde los participantes visten atuendos relacionados con el diablo, entre túnicas y cuernos, ambientados con luces artificiales de colores azules, rojas y blancas, en medio de un pentagrama colocado en el piso, con bailes exóticos que incitaban a la lujuria, sacrificaron –decapitaron– una cabra negra.
El Brujo Mayor, tras la “ofrenda”, bebió de la sangre del animal, se la untó en el rostro y luego ofreció la sangre a los creyentes para después poder, como requisito exclusivo, poder ingresar al santuario.
Cuatro días después, se le cuestionó –en ese entonces– a Andrés de la Parra Trujillo, titular de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Ambientales y contra los Animales (Feydaca), sobre el ritual celebrado en Catemaco.
Parra Trujillo respondió de manera tajante: “no tuvimos conocimiento de los hechos (…) de ser cierto, inmediatamente procederemos a fincar responsabilidades”, pese a que este suceso fue publicado en medios de comunicación y bien la Fiscalía a su cargo pudo haber abierto carpeta de investigación por “noticia criminal”, situación que tampoco ocurrió.
El fiscal justificó que las personas no quieren denunciar o testificar por miedo o ignorancia, aunado a que –dijo– una de las problemáticas es que el Código Penal exige “tiempo, lugar y modo”.






