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Una lección financiera de Benito Juárez

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Dinero Tropical
Por José Hernández Herrera

De Benito Juárez se pueden hacer críticas. Como todo ser humano, probablemente tuvo muchos errores en su carrera política. Faltaba más. Pero no cabe la menor duda de que existe un sentimiento generalizado de admiración. Las pruebas así lo demuestran, su vida política y su figura como héroe nacional están bien ganados. Su pobreza superada, agudizada por su origen indígena, y luego ver la forma en que fue creciendo políticamente en Oaxaca, es extraordinaria. Y, sobre todo, su conducción del país para llevar a cabo las reformas liberales y posteriormente luchar contra la intervención francesa, como él mismo decía: ‘con lo que podamos hasta que podamos’.”

Al final, los héroes nacionales, nuestros héroes nacionales, son constructores de nuestro presente, de nuestro progreso. Pero también, y creo que es muy importante, se pueden emular sus virtudes personales que, en cierto modo, los llevaron a tener un lugar privilegiado en la historia. De Benito Juárez se puede reconocer su estoicismo, su habilidad política, su constante aprendizaje y su tenacidad. Pero hoy quiero hablar de su vida financiera.

¿Qué fue de la vida económica personal de Benito Juárez? Según un texto titulado ‘Juárez no era austero’, el autor Pablo Majluf explica que Juárez murió repentinamente y sin dejar testamento. El expediente es público y se ubica en el Archivo de Notarías. Al morir, tenía las casas de La de Portal de Mercaderes, la de San Francisco y la de Tiburcio (hoy República de Uruguay), tenía otra casa en Oaxaca, una finca de su esposa Margarita en San Cosme, una calesa, alhajas y piedras preciosas, muebles, menajes, acciones de minas y ferrocarriles, dinero en efectivo y cobros de la Tesorería General. Su patrimonio, según cálculos del año 2019 y tomando en cuenta algunas conversiones con datos históricos de aquellas fechas, daba un aproximado de 64 millones de pesos. Todo su patrimonio, es importante aclarar, está basado como menciona el mismo autor, en sueldos como funcionario y posteriormente presidente de la república, y sin estar bajo el tema de enriquecimiento por temas de corrupción.

Me gusta tomar como ejemplo la vida financiera de Juárez porque su austeridad personal, su vida dedicada de forma diligente al país, no estuvieron peleadas con su patrimonio, con la creación de su patrimonio familiar. De forma contraria, parece una metáfora el final de otro personaje antagónico y contemporáneo de Juárez, Santa Anna, quien, de vivir con enormes riquezas y haciendas en Veracruz, paradójicamente al final terminó su vida muy cerca de la pobreza.

¿Cuál fue el camino de Juárez para terminar su vida con ese progreso fruto de su trabajo? No debemos olvidar que Maquiavelo decía que para lograr el éxito se necesita ‘virtud y fortuna’. Pero en el caso de Juárez, la fortuna no fue su acompañante en sus primeros años de vida. Su lugar de origen, un pueblo llamado Guelatao en la sierra de Oaxaca, fue su inicio. No hablaba castellano. De ahí, con gente que lo arropó, pero sobre todo a partir de un camino donde la educación siempre fue su acompañante para continuar progresando. La educación y las oportunidades que él mismo se fue abriendo fueron las bases para que escalara en su vida como abogado. De ahí, su carrera prosperó primero en cargos públicos de Oaxaca y posteriormente como protagonista en la vida pública de México. Siempre creciendo y siempre con el conocimiento de la ley.

Por otro lado, y de igual importancia, su vida sin grandes lujos le permitió no adentrarse en un mundo que seguramente se pudo haber permitido. Su vida fue sencilla y sin grandes derroches. Sus fines eran otros. No la riqueza por sí misma. De esa austeridad autoimpuesta surgió precisamente la razón de que no estuviera tentado por la corrupción.

En conclusión, educación y austeridad. Esas son las bases del crecimiento de un personaje fascinante para la vida pública de nuestro país. Las circunstancias, por muy adversas, fueron superadas por estas dos grandes virtudes: educación y austeridad. Llevar esa vida le permitió generar ese patrimonio. Una buena lección financiera nos deja Benito Juárez.

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