Existe una subclase de trabajadores en el ámbito de la burocracia que, al ser subcontratados por distintas dependencias, específicamente para realizar labores de aseo y limpieza de oficinas y sanitarios, padecen vejaciones, malas condiciones laborales y abuso de funcionarios y sus propios jefes, como sucede en la Fiscalía General del Estado (FGE) de Veracruz.
Denunciaron que no cuentan con seguro médico, Infonavit, vacaciones ni las mínimas prestaciones laborales, y viven en una constante zozobra bajo la amenaza de despido, a pesar de que en algunos casos reciben salarios de apenas tres mil pesos mensuales. Esta situación también es permitida por la empresa que los contrató.
Realizaron esta denuncia con la petición de mantener sus identidades en el anonimato, ya que temen ser objeto de represalias. Mencionaron comportamientos como los de David Crivelli Rodríguez, jefe del Departamento de Servicios Generales, quien constantemente los acusa de realizar mal su labor y de que las oficinas “están bien puercas”. Este ambiente de miedo afecta a unos 35 trabajadores encargados de mantener limpias las oficinas de la FGE.
“El señor David nos supervisa cuando alguien de la empresa no se encuentra, junto con Guadalupe Montiel Reyes, pero además de todo, nos dan los insumos medidos y, si no es de su agrado cómo quedaron las cosas, nos regañan”, comentaron.
Revelaron en entrevista que la empresa que los contrata cambia de nombre cada año. Actualmente se llama Hobunde, antes fue Sistemas Múltiples de Seguridad Privada Thor y anteriormente Insumos Cimsa. “Esto lo hacen porque cada año nos hacen firmar ante nuevas empresas, eludiendo cualquier responsabilidad o la posibilidad de crear antigüedad y evitar pagar liquidaciones cuando deciden despedir a algún trabajador”.
Otro personaje que se encarga de hacerles la vida difícil es Jorge Raymundo Romero de la Maza, Oficial Mayor de la FGE, con peticiones tan absurdas como “no hablarles personalmente cuando solicitamos algo” o “prohibirnos hablar por teléfono”.
Con respecto a sus salarios, les dijeron que “en la primera quincena de enero les va a llegar el aumento y llegó en todas partes, pero no nos dieron nada. Hasta marzo fue que nos aumentaron 100 pesos. Cuando preguntamos por el seguro médico, nos dijeron que eran los 100 pesos o el seguro, pero al final nos quitaron ambas cosas”.
Como en muchas otras empresas que operan bajo esta modalidad, al ingresar los obligan a firmar anticipadamente su renuncia. Quienes se atreven a quejarse son despedidos sin recibir ningún finiquito, acusados de ser “mitoteros”. “De todo esto está enterada la licenciada Verónica (la Fiscal General), pero no parece importarle nada”.
Concluyeron que sólo quieren seguir ganándose la vida, pero el ambiente se ha descompuesto a tal grado que muchos ya no saben qué hacer. “Sólo seguimos aquí por necesidad y tenemos que aguantar humillaciones y malos tratos”.






