Orizaba, Ver.- Veracruz es de los estados que podrían resultar afectados por la llamada tormenta negra, un fenómeno asociado a lluvias intensas, tormentas eléctricas, posibles granizadas y fuertes rachas de viento, por lo que en la región Altas Montañas autoridades y cuerpos de emergencia apresuran acciones preventivas para evitar deslaves, inundaciones y afectaciones en caminos.
Este fenómeno meteorológico así nombrado, explica el biólogo Héctor Rojas, no corresponde a una categoría oficial del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), pero es utilizado para describir escenarios de precipitaciones extraordinarias en zonas urbanas y rurales.
Por ello, los ayuntamientos de la zona montañosa central de Veracruz vigilan puntos de riesgo, principalmente laderas, barrancas y zonas donde durante la temporada de lluvias suelen registrarse acumulamientos de agua o movimientos de tierra.
La preocupación aumenta debido a las características geográficas de las Altas Montañas, donde las pendientes pronunciadas, los caminos serranos y la saturación del suelo pueden incrementar el riesgo de deslaves y derrumbes tras precipitaciones fuertes prolongadas.
Autoridades municipales y de Protección Civil exhortan a la población estar atenta a los avisos oficiales, evitar cruzar ríos o arroyos crecidos, limpiar azoteas y sistemas de drenaje, además de reportar cualquier situación de peligro que pueda representar una emergencia.
Los pronósticos meteorológicos señalan que la combinación de humedad, sistemas de baja presión y otros factores atmosféricos puede favorecer lluvias de fuertes a intensas en diferentes regiones del país, incluyendo Veracruz, donde las zonas montañosas suelen resentir con mayor rapidez los efectos de estos eventos.
Entre las principales recomendaciones para la población se encuentran identificar rutas de evacuación, tener documentos importantes protegidos, contar con lámparas y suministros básicos.
En Orizaba, Río Blanco, Nogales, Ciudad Mendoza, Ixtaczoquitlán y comunidades serranas, la vigilancia preventiva resulta fundamental ante los perjuicios que las precipitaciones intensas pueden ocasionar en carreteras y viviendas, sobre todo las que están en zonas de riesgo.
La temporada de lluvias representa cada año un reto para las autoridades locales, debido a que la acumulación de agua en poco tiempo puede superar la capacidad de algunos sistemas de drenaje y provocar daños.
Advierten que lo importante es atender los pronósticos oficiales y fortalecer las medidas de prevención ante condiciones climáticas extremas que pueden cambiar rápidamente.






