Plaza Lerdo
Circula información en la que supuestamente el capullo de la familia Yunes, Miguel Yunes Márquez, habría sido dado de alta indirectamente como militante de Morena, con todo y que en septiembre de 2024 la Comisión de Honor y Justicia de ese partido había rechazado un primer intento del Clan para acomodarse formalmente en el partido que fundara Andrés Manuel López Obrador.
Aquella primer intentona del retoño por militar en el partido guinda fue rechazada durante la gestión de Luisa María Alcalde, al escuchar la gran inconformidad de la base histórica política y militante del morenismo —señaladamente, la gobernadora Rocío Nahle, quien fuera objeto de la dura e insidiosa campaña electoral—, la cual consideró una falta de honestidad, congruencia y sobre todo respeto mínimo a los millones de veracruzanos que votaron en contra del proyecto que soterradamente encabezaba el Clan para seguir controlando por terceros el estado de Veracruz.
Los Yunes exigieron contar con la protección oficial a cambio de aquel ignominioso espectáculo, cuando padre e hijo se turnaron en el Senado para intentar justificar su voto a favor de la reforma judicial y, en el camino, traicionar al partido que los cobijó y por medio del cual les permitió a toda la famiglia, garantizar generacionalmente una riqueza difícil de cuantificar y al mismo tiempo asegurarse no ser encarcelados.
Para ello contaron con las gestiones de dos ilustres senadores morenistas: Adán Augusto López, al igual que el patriarca Miguel Ángel, proveniente de la vieja guardia priísta con todo lo que esto implica, como corrupción desmedida y presuntos señalamientos de proteger a La Barredora, uno de los grupos criminales más violentos de Tabasco; el otro, el sediciente aspirante a la gubernatura, Manuel Huerta, quien caminó de pintado y virulento antiyunista a colaboracionista en la formación de un contubernio que piensa disputarle a la dirección nacional del partido las candidaturas a cualquier cargo político que se pondrá en juego en los próximos años.
Esa idea de proteger al Clan Yunes debe alimentarse en alguna obnubilada mente que suponga que éstos aún cuentan con capital político para apalancar una candidatura. Claro está que dinero no les falta además de influencia sobre las viudas de Yunes, aquellas y aquellos que genuflexos clamaban “¡Don Miguel, don Miguel!” cuando lo tenían a tiro de piedra.
Tiene variadas lecturas este asunto de extrema gravedad para el morenismo local. Primero, porque quienes han votado en los recientes procesos electorales a favor de Morena lo hicieron precisamente en contra de lo que significaba la famiglia: corrupción, represión, maniobras truculentas para obtener sus propósitos, un grosero enriquecimiento que les permitió comprar conciencias y distorsionar voluntades de una manera tan efectiva que aún controlan el municipio de Boca del Rio a través de su testaferro, María Josefina Gamboa.
Una más es el silencio cómplice del bulto dirigente estatal, Esteban Ramírez Zepeta. Se entiende que estos arreglos para pagarle a los Judas del Clan a Morena se realizan en el nivel nacional, pero el choapense ha desaprovechado la oportunidad que da una organización abierta como Morena para disentir y expresar, cuando menos, su inconformidad y lealtad a quien se supone es su jefa política, la única voz que abiertamente ha declarado su malestar. Ramírez Zepeta ha resultado una absoluta decepción, pues de aquel joven inquieto y activo militante poco queda; ahora es un sedentario burócrata de partido que organiza con sus cuates inútiles y vanas reuniones de fortalecimiento del partido.
Al senador Huerta, cabeza visible de aquella compra del voto del capullo del Clan, se le borró la memoria y por alguna razón olvida que la ideología de la famiglia es el dinero; no el compromiso político ni la honestidad para darle la cara a la ciudadanía. Los Yunes han traicionado al PRI, a Elba Esther Gordillo, a Felipe Calderón, al PAN, a la izquierda perredista que compraron con migajas de poder, al PAN y hasta a su misma familia por si faltara algo. ¿Que puede esperar Morena de esta conducta genética?
Aquí hay cuando menos dos responsables de que el Clan tenga medio cuerpo en Morena de Veracruz: Ramírez Zepeta, quien desinteresado deja hacer y deja pasar para seguir desarticulando al partido en medio de sus abandonos y burocratismo; y Manuel Huerta, presa de sus abyectas y desaforadas intenciones de obtener la candidatura a gobernador a costa de lo que sea —esto incluye su ya macerada alianza con MC— quien calcula equivocadamente que de esa forma podrá presionar las cúpulas nacional y estatal para que lo llamen a “negociar”, de la misma manera en que lo hacía en el PRD, destruyendo para construir, y con esto contribuyó a la extinción de ese órgano político. Morena puede pagar muy caro, carísimo, el costo de meter la mano al excusado para sacar votos.




