jueves, julio 18, 2024
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¿Por qué no vino Calderón a la marcha?

Carlos Ortiz Tejeda

Traía yo para ustedes un reparto de los grandes actores sobre los que iba a hablar, pero se me amontonan; entonces, tendré que escoger, y quisiera un poquito más adelante solicitar una moción de ilustración para que nos lean esta crónica de sociales que nos dice: ¿Por qué no vino Calderón a la marcha? Pues, porque estaba en un fiestón extraordinario en Madrid, nada menos que con Aznar (ex presidente del gobierno español), y ahorita seguramente tiene un dolor de cabeza que no le va a permitir participar en marchas durante mucho tiempo. Aquí lo dejo para solicitar a la secretaría.

También quería referirme al señor presidente de esta Cámara; vi que dio una larguísima declaración a los medios, bastante susceptible de comentarios, pero tampoco voy a perder mi tiempo, voy a pedir también que sea leída.

Dice, eso sí, si quiere puedo hacerle el servicio de callarla, porque es muy arriesgada; dice el presidente Creel que el narcoescándalo debe llegar adonde sea, que tope donde tope. Qué riesgo, nos va a apostar, va a llegar a topar en San Francisco del Rincón (el pueblo de Vicente Fox) o aquí en la casa de la familia Calderón, por la calzada de Las Águilas.

Dice también, el señor Creel, que él no había podido platicar en seis años o cinco, cuando nombraron a García Luna (titular se Seguridad Pública), resulta que él era secretario de Gobernación, y según la ley, tenía absolutamente la obligación de tratar con el señor director de la agencia de la FBI en el país, ¿no lo hizo en cinco años? Pues, es una declaración de ineptitud, es una declaración de irresponsabilidad, es una declaración de que ni siquiera a nivel de secretario nos puede funcionar.

Miren, me gustó también cuando vino Córdova (presidente del Instituto Nacional Electoral). Cuando entró venía suavecito, chiquito, tímido. Pero cuando se dio cuenta de que a la derecha tenía, derecha geográfica e ideológica, un apoyo, se creció.

Entonces vino y mañosamente nos quiso cautivar a algunos mencionando, sin decir el nombre, que un diputado de la izquierda, que había sido tal, tuvo el cuidado de no decir que era su padre. Me refiero al gran maestro, investigador, intelectual Arnaldo Córdova, que seguramente si hubiera estado sentado aquí le hubiera dado mucha vergüenza el comportamiento del señor presidente del INE.

Hace muchos años el periódico El Universal organizaba un concurso nacional de oratoria. Los jóvenes de todo el país participaban, era aquello verdaderamente una enseñanza; al menos la Comisión de Cultura tiene el interés de proponer a ustedes que se vuelva a reiniciar en todo el país, porque lo necesitamos.

Fíjense que en aquellos tiempos había un poeta yucateco. Esto ya es repetirse, si es yucateco es poeta. Y escribió un verso que comenzaba diciendo: “México, creo en ti porque escribes tu nombre con la equis y algo tiene de cruz y de calvario”.

Pues también qué bueno que el poeta no vio que ahora otros engañan su nombre con la equis, como los Claudios. Pero resulta que esa equis no es de calvario, es la mitad de una suástica. Porque esos son absolutamente los que se esconden. Por eso la manifestación del domingo a mí me fue tan grata.

Vamos a suponer que desfilaron 500 mil personas, es como la tercera o cuarta parte de Iztapalapa. Y mientras el probrerío y el infelizaje, siendo mayoría pueden triplicar sus concentraciones que, por cierto, cómo me divertí, porque qué gente bonita había. Sus colores, sus vestuarios. Claro que existen, pero por cada ricachón existimos muchos que todavía tenemos que trabajar. Quisiera decir a ustedes. Perdón, ¿dónde está? Ah, ¿debo terminar? Ya nos veremos pronto.

Ahora sí ya medio camino y vendré a darles lata. Pero quiero recalcar una cosa, lo que dijo mi compañero, hay cuando menos dos denuncias pendientes contra García Luna. No necesitamos… No, quiero corregir: necesitamos que lo juzguen allá, para que doblen las manos los poderes económicos de aquí.

* Palabras pronunciadas por el diputado el martes 28 de febrero en San Lázaro.