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No se detiene la violencia sistémica contra las mujeres en Orizaba; exigen soluciones

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Fernando Inés Carmona y Juan José Enríquez

Orizaba, Ver.- Los tres feminicidios registrados recientemente en Orizaba son una deuda pendiente con las mujeres. Marea Verde Altas Montañas afirma que en esta ciudad la violencia de género sigue siendo una realidad insoslayable, evidenciada por el asesinato de Polet, Marina y Beatriz, cuya memoria nos recuerda la crudeza de este problema social. Dos de estos feminicidios han sido perpetrados con una violencia inimaginable, y hasta la fecha, los responsables continúan libres.

Organizaciones como Marea Verde Altas Montañas han denunciado que los feminicidios en Orizaba no son hechos aislados, sino la expresión más extrema de una violencia sistémica que afecta a las mujeres en múltiples formas: física, psicológica, económica, social y sexual. Según datos globales, una de cada tres mujeres ha experimentado alguna de estas formas de violencia, y en México, entre 10 y 11 mujeres son asesinadas cada día.




A pesar de los avances legislativos y las reformas destinadas a combatir la violencia de género, las mujeres siguen enfrentando grandes obstáculos para acceder a la justicia. En el caso de Veracruz, el secretario de Gobierno ha asegurado que se han cumplido las medidas establecidas por la alerta de violencia de género por agravio comparado y que incluso se evalúa la posibilidad de levantarla. Sin embargo, estas afirmaciones están lejos de reflejar la realidad que enfrentan las mujeres en el estado, donde las cifras oficiales suelen ser maquilladas y descontextualizadas.

En Orizaba, el Instituto Municipal de la Mujer (IMMO) también ha sido señalado por su falta de empatía y compromiso en la atención a las víctimas. Lejos de ofrecer un acompañamiento con perspectiva de género, ha optado por minimizar las denuncias, obligando incluso a algunas víctimas a convivir con sus agresores en lugar de impulsarlas a denunciarlos. Esta omisión no sólo perpetúa el ciclo de violencia, sino que traslada la responsabilidad de la agresión a las propias mujeres, despojándose de su derecho a una vida libre de violencia.


El problema no se limita al IMMO. Desde el ayuntamiento, se han promovido iniciativas que buscan invisibilizar la gravedad de la violencia contra las mujeres, como el evento titulado “Rompiendo el silencio: visibilizando la violencia contra el hombre”. Este tipo de acciones desvía la atención de las cifras alarmantes de feminicidios, desapariciones y otras formas de violencia que las mujeres enfrentan diariamente.
Detrás de las estadísticas, hay historias reales de mujeres que han sido víctimas de acoso, violación, desaparición forzada o feminicidio. Estas cifras representan vidas truncadas, familias destrozadas y una deuda histórica que el Estado no ha saldado. A pesar de la creación de instituciones como el IMMO o las campañas mensuales del “Día Naranja”, las acciones del gobierno no han logrado transformar el discurso en medidas efectivas para garantizar la seguridad de las mujeres.

La complicidad institucional también se refleja en otros ámbitos, como los casos de profesores acusados de acoso sexual en la región, una problemática que ha sido minimizada o ignorada por las autoridades educativas y gubernamentales. Esto deja claro que la violencia de género es un problema estructural que atraviesa todos los espacios, desde el hogar hasta las instituciones públicas.


A pesar de todo, las mujeres no han dejado de luchar. Movimientos como Marea Verde Altas Montañas han alzado la voz para exigir justicia y políticas efectivas que atiendan las verdaderas necesidades de las mujeres. “Estamos cansadas, pero no desanimadas”, afirman.

La lucha continúa por las que ya no están, por quienes enfrentan diariamente estas violencias y por las generaciones futuras.

El llamado es claro: el sistema debe dejar de perpetuar la violencia de género, cerrar la brecha de desigualdad y garantizar derechos fundamentales como la justicia, la educación y la salud. En un país donde ser mujer implica una lucha constante, la organización y la resistencia son las armas más poderosas para transformar esta realidad y construir un futuro libre de violencia.

Hay 677 desapariciones de mujeres y niñas en Veracruz: UV


Orizaba, Ver.- Las ciudades de Xalapa, Coatzacoalcos, Córdoba y Orizaba se encuentran en la lista de municipios con más desapariciones de mujeres y niñas, esto de acuerdo con los datos del Observatorio Universitario de Violencias contra las Mujeres de la Universidad Veracruzana (UV), tan sólo en lo que va de 2024.


A nivel estatal, las cifras son estremecedoras, hay 677 mujeres y niñas que fueron reportadas como desaparecidas en 2024.
Fue el mes de abril el que se ha considerado como el más crítico, debido a que se tienen reportados 84 casos.
De esta alarmante estadística, la región centro del estado fue en donde se concentró la mayoría de los casos, con 414 desapariciones, seguida de la zona norte con 177 y la zona sur con 85.
El estudio expone que en lo que va del año, Orizaba registra 20 casos y se suma a una lista de municipios que viven esta crisis.
Pero también aparece Xalapa que reportó 91 casos, seguido por Veracruz con 84, Poza Rica 50, Córdoba está con 35 y Coatzacoalcos tiene 31.
La región centro, con municipios como Orizaba, Córdoba y Xalapa, concentra más del 60 por ciento de las desapariciones reportadas este año.

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