Por: Luis Bello Estrada
En el mundo decimonónico se implementaron nacionalismos, entre otras cosas, con la escuela normal. En ello México no fue la excepción durante el porfiriato se conjugaron una serie de intereses políticos y educativos que propiciaron este tipo de escuela y en 1886, el gobernador Juan de la Luz Enríquez y el notable Enrique Conrado Rébsamen con sus discípulos iniciaron trabajos pedagógicos en un proyecto de formación reformista, moderna, uniforme y objetiva en la “Escuela Normal Veracruzana”. La historia del normalismo en México está influida por la BENV. En la educación de Veracruz y en el complicado camino hacia la modernidad de nuestra nación han estado presentes, en tres siglos, educadores egresados de ahí
Durante el siglo XX y XXI en nuestro país el normalismo significa diversas cosas, desde luego un país monopolizado por el catolicismo, de inicios del siglo pasado, hubo de debatirse con el proyecto modernizador de la educación pública y las escuelas formadoras de docentes. La llamada guerra cristera en 1926 es uno de los ejemplos más cruentos y notables donde incitaban a desorejar a los docentes defensores del laicismo. En 1935 Lázaro Cárdenas condecoró a estos funcionarios perseguidos, asesinados o amputados, este mismo presidente fundó y promovió una gran cantidad de escuelas normales rurales que funcionaron como internados, matriculando a los hijos de campesinos que solo en ese modelo escolar podían continuar estudiando y que oportunamente retribuyeron en áreas rurales y urbanas una vida con más libertades y oportunidades. Muchas universidades como la Veracruzana tuvieron su fundamento en las escuelas normales y de hecho la alfabetización nacional que pasó de 1910 de un 10% a 1990 a un 90% no se puede entender sin la formación normalista. La BENV desde luego estuvo ahí presente, propiciando para la entidad y para el país profesionales del más alto nivel y compromiso.
A finales de los años setenta y ochenta, a nivel mundial, como nacional, respectivamente los nacionalismos parecieron cancelarse, el modelo antinacional, neoliberal y globalizador surgía en Chile con el asesinato del presidente Salvador Allende y para 1982 Miguel de La Madrid lo implementaba en México. Las normales perdían su sentido. La economía, la sociedad y la educación desde esos gobiernos ya no buscó promover la igualdad y la solidaridad, sino gestionar el capitalismo salvaje, la competencia y la calidad; marginar y suprimir a las clases sociales bajas, a los campesinos y desde luego a los indígenas, de los cuales en México y Latinoamérica son mayoría. Las normales y más las rurales ahí estaban, y desde siempre han estado en la lucha social, cercanas al pueblo y su padecimiento.
En este siglo XXI la radicalización del monetarismo ortodoxo o neoliberalismo a la mexicana, es decir álgido de corrupción, con los gobiernos federales del PRI y del PAN, puso más a la deriva al modelo nacionalista, a la educación púbica y con ello al normalismo. La llamada Reforma educativa de Peña de 2012 fue la puntilla que denostaba a los docentes de escuelas públicas, como objetos con o sin calidad, idóneos o no, en el segundo caso, sin derechos laborales. Ahí alzando el puño y jugándose la vida las normales de Tiripetío, Ayotzinapa, Tejería, o Panotla, sin excluir a la BENV en su trabajo ideológico, sus congresos y su postura crítica. Las aberraciones sociales del gobierno mexicano de inicios del siglo XXI provocaron el cambio de modelo, por lo menos a nivel federal, las cosas se han transformado sustantivamente a partir de 2019, el proyecto nacionalista en México como en gran parte del mundo ha sido retomado y la justicia social se hace presente paulatinamente.
La Normal Veracruzana, como vector de esta escueta historia, y de la reivindicación del humanismo, por su parte, el 8 de febrero pasado, en una asamblea para el relevo de su dirección, presentó en su órgano más democrático y dialógico; la Respetable Junta Académica, a tres mentores para ocupar la dirección, acto seguido se realizó una votación de los miembros de dicho cuerpo colegiado. Resultaron 262 votos para el primer lugar, 177 para el segundo, 24 para el tercero, 5 abstenciones y 6 votos nulos. Al final de la votación la representante del Departamento de Escuelas Normales, de su director y del secretario de Educación, Zenyazen, advirtió que el voto superior del primer lugar no garantizaría que éste llegara al espacio de la dirección de la BENV. Entonces el segundo y tercer lugar, como algo inédito, hicieron constar en acta que declinaban su intención de ocupar tal puesto, ya que expresaron que la elección del Maestro Gerardo Gómez Salas como próximo director, había sido la decisión legítima de la R. Junta Académica, institución a la que había que atender, honrar y respetar, esta inédita actitud heroica evidencia la unidad y fortaleza de los maestros de la BENV, el poder de su Junta, y es desde luego un grito de democracia y autonomía de la casa de Rébsamen. Ejemplo para el normalismo estatal y nacional.






