La Perla, Ver.- Autoridades ambientales investigan si el hongo fusarium, que ha comenzado a afectar árboles del Parque Nacional Pico de Orizaba, se originó en cultivos de papa del municipio de La Perla.
La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) y la Comisión Nacional Forestal (Conafor) trabajan de forma conjunta para contener y tratar esta enfermedad que, aunque localizada, ya ha dañado ejemplares del pino hartwegii.
Raúl Álvarez Oseguera, director del área natural protegida, explicó en entrevista que el fusarium es un hongo que puede atacar tanto cultivos agrícolas como especies forestales.
“Estamos en la duda si este hongo se brincó de los cultivos de papa que están alrededor del Parque Nacional, porque también afecta a ese tipo de cultivo, o si vino desde la planta de vivero”.
De acuerdo con Álvarez Oseguera, aunque el problema no se encuentra generalizado en los bosques del parque, se ha detectado que algunos árboles presentan desecación como consecuencia de esta plaga.
“La Conafor ha estado haciendo la detección de este organismo, identificándolo y definiendo el tratamiento adecuado. Hemos tenido respuestas favorables en varias zonas, aunque en otras no ha funcionado igual”.
Además del fusarium, otra preocupación en el ecosistema del parque es la presencia de muérdago, una planta parásita que si bien no mata directamente a los árboles, se alimenta de su savia, debilitándolos.
Según explicó el funcionario, factores como la sequía del año pasado, con más de 50 días sin lluvia y altas temperaturas, incrementaron la vulnerabilidad de los árboles ante estas amenazas.
“En condiciones de sequía, los árboles se debilitan porque requieren del agua para el movimiento de la savia y para activar sus defensas naturales”, dijo.
Álvarez Oseguera precisó que la plaga del fusarium se encuentra delimitada en un área específica y no representa un riesgo mayor.
“No hay una preocupación excesiva, está muy localizada. El fusarium llegó en 2017 y el muérdago ha estado desde que están los pinos. Además, no todas las especies están siendo afectadas, sólo el pinus hartwegii”, aclaró.
Las acciones de monitoreo, tratamiento y contención continuarán, en tanto se espera el resultado de las investigaciones para confirmar o descartar el origen agrícola del hongo.
Identifican plaga de muérdago
Orizaba, Ver.– En los bosques del Parque Nacional Pico de Orizaba, emblemático por su biodiversidad y su importancia ecológica en la región, se han identificado dos plagas graves que están afectando de manera significativa decenas de hectáreas de bosques jóvenes, según reporta Patricio Martínez Hernández, integrante del departamento de promotoría local de desarrollo forestal de Conafor
De entrada, da a conocer que hay decenas de hectáreas de bosques jóvenes en el Parque Nacional Pico de Orizaba que “enfrentan una amenaza crítica tras la detección de dos plagas que ya están afectando considerablemente la salud forestal de la región. Se trata del muérdago y del hongo fusarium, ambas especies patógenas que deterioran de forma progresiva los árboles y ponen en riesgo el equilibrio ecológico de este emblemático ecosistema montañoso”.
El muérdago, explicó el especialista, es una planta parásita que se incrusta en las ramas o en la corteza de los árboles, de donde extrae agua y nutrientes. Con el tiempo, la presencia del muérdago provoca el debilitamiento del ejemplar hasta secarlo completamente. Aunque a simple vista puede parecer inofensivo o incluso pasar desapercibido, su avance es sistemático y letal para muchas especies arbóreas.
Por otro lado, el hongo fusarium representa un problema igualmente grave. Este patógeno habita en el suelo y afecta principalmente las raíces de los árboles. Una vez que penetra en el sistema vascular del árbol, impide el flujo de agua y nutrientes, provocando marchitez, defoliación y, finalmente, la muerte del ejemplar. “Este tipo de hongo es especialmente dañino en zonas de humedad variable y afecta con rapidez si no se detecta a tiempo”, advirtió Martínez Hernández.
El daño se concentra en áreas reforestadas o de regeneración natural, donde los árboles aún no alcanzan su madurez. En estas condiciones, la resistencia frente a plagas y enfermedades es mucho menor, por lo que la propagación del muérdago y del fusarium ha sido más veloz y agresiva.
Según estimaciones preliminares, son al menos varias decenas de hectáreas las que presentan signos visibles de infestación, aunque aún se realizan diagnósticos para determinar con precisión el alcance del deterioro.
Estos bosques jóvenes, en su mayoría conformados por especies como pino, oyamel y encino, forman parte de los esfuerzos de restauración ecológica que diversas instancias federales y organizaciones civiles han impulsado en el Pico de Orizaba en años recientes. Por ello, la afectación representa un retroceso importante en la recuperación del ecosistema.
El Parque Nacional Pico de Orizaba es una de las reservas naturales más importantes del país, tanto por su riqueza biológica como por su función ecológica. Actúa como regulador climático, captador de agua y hábitat de numerosas especies de flora y fauna, algunas de ellas en peligro de extinción.
La pérdida de cobertura arbórea, además de afectar el paisaje y los servicios ambientales, tiene un efecto en cadena que debilita los suelos, aumenta la erosión, reduce la biodiversidad y expone la zona a incendios forestales.
El daño provocado por el muérdago y el fusarium no es exclusivo del Pico de Orizaba. Estas plagas afectan a otras regiones forestales del país, pero su presencia en este parque nacional cobra especial gravedad por su valor ecológico y simbólico. La conservación del bosque no puede depender únicamente de las instituciones gubernamentales. Advirtió Martínez que “es un reto que requiere del compromiso de todos: comunidades, autoridades, académicos y sociedad civil”.
La salud de los bosques jóvenes del Pico de Orizaba está en juego. Actuar ahora es crucial para evitar que estas plagas conviertan en zonas áridas lo que hoy todavía es pulmón verde y refugio natural.






