Más allá de su mercadotecnia, que pretende reducir a anfitriones y huéspedes un proceso de desplazamiento y financiarización de la vivienda, Airbnb es el mayor trampolín para que Blueground –una empresa estadounidense que controla cerca de 900 mil metros cuadrados en activos inmobiliarios alrededor del mundo y que es financiada por fondos de inversión extranjeros– sea el principal ofertante de viviendas en renta en la Ciudad de México.
Con 242 propiedades –casas y departamentos– en renta en la capital mexicana, Blueground se ha consolidado a la cabeza de una serie de anfitriones de Airbnb, que en nada encajan con la narrativa de economía colaborativa ni de hospedaje turístico para estancias cortas.
Más allá de un servicio entre intermediarios, Airbnb y Blueground comparten el haber sido impulsadas por el mismo fondo de inversión: WestCap, con sede en Nueva York, que dirige Laurence A. Tosi, ex director financiero de Airbnb.
Por medio de esta última, Blueground ahora se encuentra al frente de una amalgama de intermediarias que tienen tal cantidad de inmuebles bajo su control en las colonias con mayores servicios en la Ciudad de México –y que por años se han construido con dinero de los contribuyentes mexicanos– que pueden fijar precios para un mercado predominantemente extranjero.
Inside Airbnb –una plataforma donde se documentan los datos de Airbnb en algunas ciudades del mundo– reporta que Blueground es el caso más importante, pero entre estos inmobiliarios se encuentran también Mr. W, con 192 casas y departamentos en renta; HOMi, con 109; Host Me Tender, con 95, y Capitalia, con 142.
Los datos actualizados al 19 de marzo vienen directamente de Airbnb y muestran que las colonias Condesa, Hipódromo Condesa, Roma, Juárez, Chapultepec y Nuevo Polanco –que lideran el encarecimiento de rentas en la Ciudad de México (bit.ly/3GnVl9s)– concentran el mayor número de viviendas administradas por esos intermediarios.
Como parte de una campaña para contrarrestar su regulación en la capital mexicana, la plataforma destacó que la comunidad de anfitriones en la Ciudad de México está conformada principalmente por personas que comparten sus propios espacios habitacionales. Tres de cada cuatro anfitriones ofrecen un sólo alojamiento, mientras más del 10 por ciento ofrecen únicamente dos espacios.
No obstante, datos de Inside Airbnb muestran que en la Ciudad de México 65.8 por ciento de los anfitriones rentan casas y habitaciones completas, no cuartos privados ni compartidos. Y si bien ocho mil 820 de los 26 mil 47 anfitriones sólo promocionan una habitación o inmueble, siete mil 298 ofertan más de 10.
Es más probable que los anfitriones con múltiples listados dirijan un negocio, no vivan en la propiedad y violen la mayoría de las leyes de alquiler a corto plazo diseñadas para proteger las viviendas residenciales, apunta Inside Airbnb.
El primero de julio La Jornada consultó a Airbnb sobre cuántos de sus anfitriones son personas morales y cuántos personas físicas. También –antes de detectar el posible conflicto de interés que representa WestCap– se preguntó si la plataforma tiene algún mecanismo de tope al número de alojamientos que puede dar de alta uno de sus anfitriones y el precio en el que puede ofertar, en aras de descartar una posible conducta de estructura similar a la de un cártel económico. A la fecha no ha habido respuesta.






