La Oficina de Defensoría de los Derechos de la Infancia (ODI) documentó 27 casos de violencia sexual organizada que ocurrieron dentro de escuelas localizadas en 12 estados de la República; uno de éstos se cometió en el año 2022 en Xalapa.
En la última actualización del Reporte “Es un secreto: la explotación sexual infantil en escuelas”, que fue publicada este mes de julio, la ODI alertó que a tres años de que se dio a conocer el primer reporte sobre explotación sexual infantil, este delito no sólo no se ha logrado disminuir, sino que, además, las víctimas se incrementaron.
El reporte destaca que, mientras en 2021 se contabilizaron 18 escuelas en las que niños y niñas pequeños denunciaban violencia organizada, en siete estados de la República; en 2024 se ha llegado a 27 casos documentados, en 12 entidades federativas.
El informe actualiza los casos litigados por abogados de esta organización en representación de niños y niñas que han sido víctimas, y documenta datos obtenidos a través de peticiones de acceso a la información y revisión hemerográfica.
También destaca que los identificados como violencia sexual organizada en escuelas son notablemente distintos a las miles de víctimas de abuso sexual infantil cometido por un integrante del personal docente o administrativo en contra de alumnos.
Mariana Gil Bartomeu, representante legal de la Defensoría de los Derechos de la Infancia Asociación Civil, explicó que la violencia sexual organizada “es inusual y extrema, en la que se involucra rituales, escenificaciones, disfraces y constantemente se registra el uso de cámaras durante las agresiones”.
La ODI informa que la violencia sexual organizada en escuelas se caracteriza por “Patrones delictivos y acciones organizadas entre varios adultos y perpetradas de manera masiva dentro de un plantel escolar”.
Gil Bartomeu refiere que en los casos detectados la agresión no es de un maestro contra un niño sino que son siete o 10 personas que trabajan en una misma escuela contra 20 o 40 niños.
“Estos casos cumplen un patrón; no es el caso de un maestro que abusó de una niña en el baño y ya, no. En estos casos hay una organización, una toma de la escuela para que se pudiera cometer, son muchos agresores y niñas víctimas”.
En el informe generado en el año 2021, sus dos actualizaciones del 2022 y 2023, y el reporte 2024 dan a conocer que dentro de las escuelas “participan grupos de personas agresoras organizadas para violentar sexualmente a múltiples víctimas en preescolares y primarias”.
“Lo que reportamos es que se utilizan las escuelas para hacer material de explotación sexual infantil y de abuso sexual infantil. No es que sea un delito diferente, es que no se está investigando como una violencia sexual organizada”, aclaró.
En los atendidos en el año 2021, los niños y niñas víctimas refirieron que los agresores usaron disfraces, y los sedaron con algún medicamento, y recuerdan que fueron fotografiados.
“Para que entren en violencia sexual organizada es que sean más de cinco niños víctimas en una misma escuela, a veces del mismo salón, que participen más de dos agresores, haya presencia de cámaras, que los hayan sedado”.
Fue a partir del 2021 con la publicación del informe “Es un secreto: la explotación sexual infantil en escuelas” cuando se logra que la Fiscalía General de la República (FGR) iniciara una carpeta de investigación que involucra a 18 escuelas en siete estados de la República en las que niños y niñas pequeños denunciaban violencia organizada.
“Tenemos sentencias de 400 años contra un maestro que le atañen 25 violaciones, pero la Fiscalía no investiga ¿Por qué ese maestro y el otro maestro y la otra maestra y la directora y el intendente, todos cometían esos abusos?” señala la directora de la ODI.
A tres años que la FGR inició la investigación aún no se tiene un sólo elemento de información útil para entender cómo, de manera reiterada en diversos estados de la República, se contratan a personas que delinquen conjuntamente dentro de un mismo plantel escolar.
La exigencia de las familias víctimas asesorados por la ODI es que no sólo se trata de un maestro agresor, sino que el resto del personal que labora en la escuela participaron, y esto habla que hay agresores directos, encubridores y facilitadores, detalló la abogada.






