Orizaba, Ver.- El gobierno de México permitirá la entrada indiscriminada de carne de res y cerdo proveniente de Brasil, sin ningún tipo de restricción arancelaria ni sanitaria, una decisión que ha encendido las alertas en el sector ganadero nacional, al considerar que pone en riesgo tanto a los productores como al propio consumidor.
Así lo advirtió Agustín Corona, licenciado en Agronegocios, quien señaló que esta medida impactará de forma directa a más de 750 mil productores de ganado en el país.
De acuerdo con Corona, actualmente no existe una necesidad real de importar carne, ya que gran parte de la producción nacional que no pudo ser exportada a Estados Unidos se queda en el mercado interno, lo que garantiza el abasto suficiente para el consumo nacional.
La justificación del Gobierno Federal, explicó, es contener la inflación, ya que la carne forma parte de la canasta básica y presenta una tendencia al alza en precios. Bajo este argumento, se busca evitar encarecimientos mediante la importación masiva de carne. Sin embargo, el especialista considera que la medida genera una contradicción, ya que se sacrifica al sector productivo nacional para beneficiar a grandes grupos comerciales.
Corona sostuvo que detrás de esta decisión hay una fuerte presión de empresas dedicadas a la comercialización de carne, principalmente grandes cadenas y procesadoras que concentran el mercado.
Uno de los principales problemas, advirtió, es la falta de reglas claras. No se ha establecido qué tipo de carne se va a importar, bajo qué estándares de calidad ni qué controles sanitarios se aplicarán. “Sin restricciones van a mandar cualquier tipo de carne, la más barata, la de menor calidad”, alertó. Esto podría derivar en una saturación del mercado con producto extranjero desplazando a la carne nacional.
Brasil, explicó Corona, es un “monstruo” en la producción de carne de res, con capacidad para colocar grandes volúmenes a precios muy bajos. En este contexto, los principales beneficiados serán los importadores y las grandes cadenas comerciales, mientras que el pequeño y mediano productor mexicano será el más afectado.
Entre las empresas que podrían verse favorecidas mencionó a grandes procesadoras y comercializadoras como Bafar, así como otras firmas dedicadas a la producción de embutidos y carne procesada, que ya importan grandes volúmenes de carne y que ahora lo harán sin pagar aranceles. Esta situación, afirmó, desequilibra aún más el mercado.
El impacto no sólo será económico, sino también sanitario. Al no existir claridad sobre el origen y el proceso de producción de la carne importada, el consumidor queda en una situación de incertidumbre. “No sabemos cómo fue engordado el ganado, qué medicamentos se usaron, si hubo control sobre forrajes o antibióticos”, explicó. La carne llegará ya procesada, sin posibilidad de verificar su trazabilidad.






