Orizaba, Ver. – A 117 años de los movimientos obreros de Río Blanco y Cananea, en Sonora, las condiciones de vida de los obreros se mantienen en la precariedad, incluso con los incrementos al salario mínimo. El Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS) sostiene que “el salario que se les retribuye por la venta de su fuerza de trabajo sirve para reproducir su condición de asalariados y sostener el capitalismo: régimen económico de explotación del hombre por el hombre”.
En un pronunciamiento, la agrupación señala que, “en el capitalismo, el obrero en su condición de asalariado sólo cuenta con su fuerza de trabajo, la que, por necesidad, ofrece en el mercado laboral para adquirir productos de primera necesidad, sin que esto signifique el acceso a una vivienda digna y decorosa, el derecho a la salud, el derecho a la educación, calzado, alimentación, recreación y el derecho a la cultura”.
Estas condiciones, se indica, “fueron las que vivieron los obreros durante el periodo de Porfirio Díaz, lo que dio origen a la huelga de Río Blanco, Veracruz, y un año antes a la huelga de Cananea, en Sonora”. Con la huelga de Río Blanco, los obreros denunciaron las condiciones laborales impuestas por empresas extranjeras que, al ser beneficiadas por el gobierno porfirista, provocaron la represión de cualquier intento de organización laboral.
En la actualidad, agrega el FNLS, “a pesar de que la lucha obrera logró conquistas laborales como la reducción de la jornada laboral y el derecho a la formación de sindicatos, estos derechos han sido suprimidos con reformas a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos”, lo que demuestra que la lucha obrera sigue siendo relevante en la defensa de los derechos laborales.
“La lucha de los obreros en Río Blanco, Veracruz, y Cananea, Sonora, debe mantenerse en la memoria colectiva, porque enseña que los explotados y oprimidos deben identificar a sus enemigos y aliados, para desenmascarar a quienes se visten de pueblo pero en los hechos lo traicionan”, señala el documento.
Asimismo, advierten que “la lucha desarrollada por los obreros en 1906 y 1907 sigue vigente, porque en pleno siglo XXI la explotación económica continúa presente en la vida de los trabajadores”. Añaden que sus demandas económicas, políticas y sociales no han sido atendidas ni resueltas.
Finalmente, el FNLS subraya que el sector obrero es el motor de los cambios que requiere el país, por lo que considera necesario que el movimiento obrero se mantenga firme y organizado en la defensa de sus intereses de clase, ya que la historia demuestra que las condiciones laborales y de vida de la clase trabajadora sólo pueden transformarse mediante la unificación y organización colectiva de sus esfuerzos.






