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Hay desorden y faltan registros de todas las fosas comunes en Veracruz

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Desde 2000 y hasta finales de 2022 en el estado de Veracruz se tienen registrados mil 209 cuerpos y restos humanos en fosas comunes de panteones municipales; sin embargo, de esa cifra más de la mitad está en calidad de desconocido.

Al respecto, colectivos de familiares de personas desaparecidas y activistas advierten que esta cifra se queda por debajo de lo que realmente ocurre, pues la falta de control en inhumaciones y exhumaciones, así como la poca vigilancia, el tráfico de restos humanos y la opacidad con la que se manejan estos sitios, hacen dudar de la certeza de los datos de la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas (CNB).

Cabe señalar que esta comisión administra la base datos del módulo de fosas comunes de los panteones municipales del país a fin de confrontar la información periódicamente con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y no Localizadas; sin embargo, a mayor número de personas de las que se desconocen datos como nombre o apellido, la posibilidad de su identificación disminuye.

La base de datos indica que únicamente se tiene información de las tumbas comunes que se ubican en cementerios de tres municipios: Xalapa, Veracruz y Minatitlán y que de los mil 209 registros, 746 corresponden a hombres, 222 a mujeres y hay 241 que no se han podido determinar.

Es el puerto de Veracruz cuyo panteón municipal que reporta más casos con 501; en Xalapa son 572 y Minatitlán 136.

Al de Veracruz le sigue el camposanto de Palo Verde de Xalapa con 302 registrados. En este último, los colectivos han solicitado la exhumación de cuerpos y restos humanos para su identificación. Y es que de los 302 casos ingresados, 205 no están identificados.

En el Panteón Xalapeño se tienen contabilizados 127 cuerpos y restos humanos en fosas comunes y 28 más en el de Bosques de Xalapa. Mientras que en el cementerio Hidalgo de Minatitlán suman 136.

Fosas comunes son usadas como clandestinas: colectivo

La integrante del Colectivo Buscando a Nuestros Desaparecidos y Desaparecidas Veracruz, María Elena Gutiérrez Domínguez (que busca a su hijo Rafael Espinoza Gutiérrez, desaparecido en Xalapa en 2013), aseguró que las fosas en panteones municipales más que “comunes” son clandestinas porque han sabido de casos en los que por las noches llegan personas que amenazan a los veladores y exigen enterrar de manera clandestina cuerpos o restos.

“Me suena a que es un dato falso (el registro) porque los panteones municipales se convierten en entierros clandestinos (…) Hay falta de control en esas áreas y es aprovechada para depositar cuerpos; tenemos testimonios de personas que llegan a tirar cuerpos, apuntan con armas (a empleados) y con amenazas los obligan a enterrarlos”.

Dijo que además en municipios como en Veracruz y Xalapa hay tráfico de cuerpos, pues recientemente se denunció que en facultades del área de Salud de la Universidad Veracruzana (UV) los maestros piden a los alumnos llevar cráneos humanos que son sacados de panteones municipales.

“El municipio no tiene control sobre el área de fosa común porque la Fiscalía tiene por ley en cada cementerio un área (para este fin) y es para los cuerpos que no han sido identificados (…) En Palo Verde se abre una tumba y salen cuatro cuerpos en lugar de uno, después regresaron y se encontraron con que ya habían trasegado los cuerpos y las bolsas estaban manipuladas. Terminaron por levantar esas bolsas, se las llevaron pero encontraron elementos de santería”, dijo.

Estado de fosas en panteones municipales es deficiente

El diagnóstico sobre el manejo de fosas comunes en los municipios de Acayucan, Poza Rica, Xalapa, Coatzacoalcos y Minatitlán elaborado en 2022 por el Equipo Mexicano de Antropología Forense reveló que muchas están en mal estado pues en algunos casos han sufrido inundaciones, deslaves e incluso la pérdida de restos humanos.

Las observaciones más importantes señalan que no todos los cementerios tienen un espacio destinado para la inhumación de personas fallecidas no identificadas, además de que no están delimitados claramente dentro de un área del panteón ni hay planos o marcas que proporcionen información de la ubicación de tumbas comunes.

Ejemplo de ello es que el cementerio Hidalgo de Minatitlán el área destinada a este fin está cerca del río y pantano, lo cual puede ocasionar deslaves y alcanzar alguna de las sepulturas. En años anteriores hubo daños debido a socavones provocados por el afluente que lo cruza, lo que causó que se perdieran algunos restos óseos de los que aún se guardan datos.

A su vez, el panteón Palo Verde de Xalapa carece de seguridad interna y el servicio de electricidad solo es parcial, pues únicamente tiene iluminación la oficina y la primera parte de la sección 1 de las cinco que lo conforman. La barda perimetral de cemento está incompleta y en el entierro común no existe protocolo para anotarlos o sistema de demarcación de inhumaciones para personas fallecidas no identificadas.

Urge reordenamiento de tumbas comunes en panteones

Anaís Palacios, del Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia AC, advirtió que si bien el registro de fosas comunes en panteones municipales es un buen inicio, la realidad es que faltan muchas acciones para que la información sea eficaz y tenga un impacto positivo en la identificación de personas y restos humanos.

“Por supuesto que se pueden cuestionar porque (se basan) en documentos y no en la realidad. No hay un ordenamiento que permita confiar plenamente en ellos. Nos hemos encontrado entierros en donde se espera encontrar restos de una persona y encuentras cinco”.

Ejemplificó que el panteón de Palo Verde en Xalapa es uno en los que hay desorden, por lo que si bien la información puede dar un acercamiento de lo que está pasando, para hacerlo más preciso se debe ir al lugar y ni la Comisión Nacional de Búsqueda ni la local lo han hecho.

Otro caso, añadió la activista, es la del Panteón Jardín de Coatzacoalcos, cuando en 2019 durante obras de ampliación hubo incineración clandestina de restos humanos.

“Falta vigilancia y eso genera que el registro puede verse alterado después por autoridades y hasta por personas que comercializan con cadáveres. Si no hay condiciones de seguridad, vigilancia, cuidado y monitoreo complejizan la tarea de que esta información se pueda cruzar con otras bases de datos como el de personas desaparecidas”.

Anaís Palacios insistió en que por ello la demanda de las familias de personas desaparecidas ha sido que se reordenen estos lugares, lo que significaría cuestionar las prácticas alrededor de la inhumación de cuerpos o restos no identificados en panteones municipales.

SourceAgencias
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