Filtradas

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Los resultados sociales y económicos de las décadas de neoliberalismo en la atribulada República mexicana son suficientes para condenar el modelo por sí mismo. Pero el régimen neoliberal es mucho más que las consecuencias de sus políticas, es un régimen criminal. Quedó exhibido desde mediados de los años 80 –cuando se consolidaba como régimen global– con el escándalo Irán-Contra.

Los Estados Unidos facilitaron la venta de armas a Irán (país contra el cual pesaba un embargo armamentístico decretado por los propios EU), así como la utilización del narcotráfico para financiar a los grupos armados creados y organizados por el vecino del norte para derrotar mediante acciones armadas al gobierno nicaragüense surgido de la Revolución Sandinista en 1979; Chile y Argentina habían sufrido cruentos golpes de estado en 1973 y 1976, durante los primeros años del neoliberalismo después de haber abandonado el acuerdo monetario de Bretton Woods en 1971.

El informe no testado de la Comisión de la Verdad sobre el caso Ayotzinapa dado a conocer en el periódico Reforma este fin de semana es otra prueba contundente de lo mismo.

En los contenidos revelados se menciona que algunos de los cuerpos de los estudiantes fueron desaparecidos en “la mina”. Se refiere a la mina de oro canadiense explotada a cielo abierto por Torex Gold Resources que pagaba protección al Guerreros Unidos, entre otras cosas porque los alumnos normalistas habían denunciado la impune devastación que dejaban la zona.

Lo cierto es que no hay duda de que fue un crimen de Estado cometido por servidores públicos civiles y militares coludidos con un grupo criminal local.

Todo lo sucedido lo supieron en tiempo real tanto el secretario de la Defensa como el comandante supremo en ese momento, Enrique Peña Nieto, quien tuvo la inaudita antipatía de sugerir a los familiares y a los mexicanos un “ya supérenlo”.

El punto de inflexión de la descomposición fue el gobierno de Vicente Fox, cuando la lucha entre los cárteles del Golfo y del Pacífico por el control preferencial del trasiego. Luego, la pesadilla del sexenio de Felipe Calderón favoreciendo al Chapo Guzmán mientras su guerra era dirigida hacia la competencia. Sangría que fue continuada por Peña Nieto con el agravante de emprenderla, además, contra adolescentes que estudiaban para ser agentes de cambio: docentes rurales.

El que se haya filtrado el informe a la prensa es grave no porque se sepa, al contrario, en este y en todos los casos debe prevalecer el principio de máxima publicidad. ¿Pero cuál ha sido el interés por filtrarlo? ¿Invalidar las investigaciones y las responsabilidades derivadas de ellas?

Es pronto para dilucidarlo. Pero si se filtró es porque alguien lo hizo y eso necesariamente tuvo que provenir o de la Fiscalía General de la República o de la propia Comisión de Investigación. Lo que sugiere que hay “durmientes” del neoliberalismo en las burocracias nacionales.

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