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Acaban con bosques del Pico de Orizaba

Habitantes de ejido vecino “se acabaron su bosque y vienen por el nuestro”, acusan

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Habitantes del ejido de Nueva Vaquería, en Calcahualco, que viven en la zona de amortiguamiento del Parque Nacional del Pico de Orizaba denuncian la tala ilegal por parte de habitantes que provienen de Nuevo Jacal, un ejido vecino.

El miércoles pasado los habitantes acudieron a la delegación de la Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente (Profepa) para denunciar la tala en su bosque y advirtieron que de no atender la problemática se podría provocar un conflicto más grave entre los ejidos.

Los vecinos señalaron que la situación fue denunciada ante el presidente municipal de Calcahualco, que hizo oídos sordos, “no nos apoyó, queremos saber si se hará algo, si no, movernos, no vamos a dejarles el bosque, lo que les pertenece a nuestros hijos”.

El bosque que ahora tienen los habitantes del ejido Nueva Vaquería es vecino del Parque Nacional Pico de Orizaba, área natural protegida —declarada en 1937— que alberga al Pico de Orizaba o Citlaltépetl, el volcán más alto de México.

En los últimos años, las zonas boscosas que se localizan dentro de las 19 mil 750 hectáreas que tiene el Parque Nacional Pico de Orizaba, así como aquellas que están a su alrededor, han padecido del aumento de la tala ilegal y de la instalación de aserraderos clandestinos.

En medio de un panorama de tala clandestina en gran parte del área natural, el ejido integrado por 87 ejidatarios ha logrado lo que parecía imposible: recuperar su bosque y hacer un manejo sustentable de sus terrenos forestales en más de 800 hectáreas.

Los ejidatarios se han organizado para hacer cuatro cortes al año en fechas clave para la comunidad: en abril, para prepararse rumbo a la Semana Santa; en junio, cuando el pueblo organiza su fiesta patronal; en octubre, para la fiesta de Todos Santos, y en diciembre.

La madera se vende en trozos y tablas a municipios cercanos de Veracruz y en Puebla; lo que sobra se utiliza para fabricar guacales, cajas de madera para transportar fruta y verdura. Algunos ejidatarios tienen pequeños talleres para procesar los cortes.

Como parte de su programa de manejo forestal, la comunidad tiene un área de conservación y servicios ambientales de cerca de 100 hectáreas y un vivero comunitario. Además, una de las reglas máximas es reforestar aquellas zonas en donde se talaron árboles. El objetivo es no permitir que el bosque se acabe.

Ahora, los ejidatarios reclaman que habitantes del ejido Nuevo Jacal, a unos 13 minutos de camino, está entrando a su bosque para hacer tala clandestina de los árboles que ellos cuidan desde hace varias generaciones: “Ya se acabaron los de ellos y ahora vienen por los de nosotros, lo que pertenece a nuestros hijos, para que no nos falte agua, no los vamos a dejar”.

“Ya estamos desesperados, tenemos una preocupación por el bosque, la gente viene porque no tiene atención, si ustedes como autoridad no actúa qué podemos hacer”, cuestionaron los ejidatarios.

“Queremos una solución, ya estamos cansados como ejido, llevamos años cuidando el bosque mientras los vecinos están derribando indiscriminadamente, no se vale”, dijo otro de los campesinos.

“Los que se están metiendo a talar son unos pequeños niños que no saben ni donde están los linderos ejidales, entonces queremos una solución, no queremos que pelee nuestro pueblo, nuestra gente”, señaló otro de los habitantes.

Tan solo en el municipio de Calcahualco, en Veracruz —uno de los cinco en donde se ubica el Parque Nacional y donde también se encuentra el ejido Nueva Vaquería—, se han perdido 474 hectáreas de cobertura arbórea entre 2001 y 2020, de acuerdo con datos de la plataforma Global Forest Watch (GFW). Uno de los años más críticos fue 2018, cuando perdió 104 hectáreas.

Los habitantes fueron recibidos por funcionarios quienes se comprometieron a coordinar junto con elementos de la Marina y Guardia Nacional un operativo de vigilancia en el lugar.

Defensa de manglares

En Veracruz existen más de 43 mil hectáreas de manglar y diversos puntos del estado, pero a pesar de sus beneficios ambientales son ecosistemas amenazados por la ganadería y la tala ilegal. Según la organización Pronatura, año con año se destruyen más de 8 mil 400 hectáreas en México, lo que denota una subvaloración de sus servicios ambientales y una falta de eficacia en su protección.

Pescadores recuperan manglares devastados en Alvarado

Habitantes de la comunidad Costa de San Juan restauraron más de 350 hectáreas de manglar en el Sistema Lagunar de Alvarado, en Veracruz. Desde 2016, pescadores de la comunidad mantienen una Unidad de Manejo Ambiental para realizar aprovechamiento forestal comunitario de más de 70 hectáreas de manglar.

En Costa de San Juan, los manglares dominan el paisaje. En esta comunidad, ubicada dentro del Sistema Lagunar Alvarado en el Golfo de México, las casas se encuentran entre los canales de agua y las canoas son el transporte. Los poco más de 100 habitantes aprendieron de sus abuelos las técnicas de pesca y a vivir en un ecosistema vulnerable y, al mismo tiempo, lleno de una riqueza natural, pero que no siempre ha sido valorado en toda su dimensión.

Laguna Cabana, un manglar en peligro

La laguna Cabana en la barra de Chachalacas forma parte del archipiélago de lagunas interdunarias de Veracruz y La Antigua, en 2016 fue decretada área natural protegida, pero esto no ha evitado la tala del manglar. Contra simple vista, la laguna de 21 hectáreas es un paisaje paradisíaco, pero al recorrerla se pueden ver las afectaciones, por ejemplo, para instalar un plantío de coco, se talaron cerca de seis hectáreas de mangle rojo y blanco, se abrió un camino y el cocotal va lentamente ganando territorio.

Simultáneamente, ejidatarios talaron el manglar para convertirlo en tierra de pastizales o sembradíos de caña, aunque a la larga son terrenos inundables que terminarán inservibles.

La bióloga, Guadalupe Josefina Fuentes Capistran estima que estas actividades han causado la pérdida de alrededor de 30 por ciento del manglar en esta laguna que tiene los cuatro tipos de manglares del país: Rhizophora mangle (rojo), Avicennia germinans (negro), Laguncularia racemosa (blanco) y Conocarpus erectus (botón).

Comunidades pesqueras del Sistema Lagunar de Alvarado logran que vuelva el manatí

El pescador Zacarias Zamudio no recuerda haber visto manatíes de niño, aunque sabía que existían por las historias que sus padres y sus abuelos le contaban. Hoy, que tiene 48 años, ha logrado ver hasta tres de estos animales en el Sistema Lagunar de Alvarado, en Veracruz, frente a las costas del Golfo de México.

Los avistamientos de esta especie en peligro, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), y que la ciencia ha apodado Trichechus manatus, son cada vez más frecuentes entre las comunidades pesqueras que habitan en este humedal, el tercero más extenso del país con 260 mil hectáreas distribuidas en 200 localidades de seis municipios veracruzanos. Y es que el manatí ha regresado poco a poco a su hábitat gracias al trabajo que los habitantes de la región, junto al grupo de investigación en conservación del Instituto de Investigaciones Biológicas de la Universidad Veracruzana, llevan realizando desde hace 25 años.

La investigadora Blanca Cortina, quien es parte de ese grupo y coordina los trabajos con las comunidades, señala que hay reportes de avistamientos de grupos de manatíes de hasta seis individuos en época reproductiva y que también se han visto madres con crías. Pero, además, lo importante, dice, es que hay cero reportes de cacería de estos animales, cosa que hasta hace unas décadas atrás sucedía con frecuencia. “Estos son indicadores que demuestran que sí se ha logrado recuperar la especie en el Sistema Lagunar de Alvarado”, afirma la investigadora.

SourceAgencias
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