Orizaba, Ver.- Jairo Guarneros Sosa, representante de la organización Coordinadora de la Sociedad Civil, ha expresado su inconformidad ante la reelección de Rosario Piedra Ibarra como presidenta de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH). Guarneros señala que esta decisión, que considera una imposición a través de Adán Augusto López, titular de la Junta de Coordinación Política del Senado, “es lamentable y deshonra el legado de Rosario Ibarra de Piedra, madre de la actual presidenta y una figura histórica en la defensa de los derechos humanos en México”.
Rosario Ibarra de Piedra, una reconocida activista en México, dedicó su vida a la lucha por los derechos humanos y contra la represión del Estado. Según Guarneros, este legado está siendo deshonrado por su hija, quien, al frente de la CNDH, ha adoptado una postura complaciente ante el poder y carece de independencia. Para el activista, el único mérito que parece destacar de la actual administración de Piedra Ibarra es la austeridad en la comisión, lo cual considera insuficiente.
Guarneros recuerda que en su momento, la actual comisionada de la CNDH fue criticada como un “ente burócrata” con inclinaciones hacia los intereses del poder y además considera que la situación ha empeorado, ya que la institución se ha vuelto “sumisa” a las directrices del gobierno y opera sin autonomía.
El activista advierte sobre la reforma al poder judicial, impulsada por el gobierno actual, que considera una amenaza a los derechos humanos y a la protección constitucional. Según Guarneros, este cambio dejará a la ciudadanía en una situación de vulnerabilidad ante el poder, pues la CNDH, lejos de ser un organismo que defienda los derechos de los ciudadanos, se ha convertido en una entidad que obedece al ejecutivo.
Para Guarneros, la postura de la CNDH sobre temas clave, como la prisión preventiva oficiosa, es preocupante. La Corte Interamericana de Derechos Humanos ha demandado a México que elimine esta figura, que permite la detención automática en ciertos delitos sin juicio previo. Sin embargo, Adán Augusto López, exsecretario de Gobernación, se ha opuesto abiertamente a esta medida, y Guarneros destaca la falta de acción de la CNDH en un tema tan relevante para las garantías judiciales y los derechos de los ciudadanos.
Casos pendientes y el papel de la CNDH
La situación en Chiapas y el caso de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa son temas urgentes que, según Guarneros, la CNDH ha ignorado. La violencia en Chiapas, que se ha intensificado en los últimos meses, y la búsqueda de justicia en el caso Ayotzinapa, han sido puntos de silencio por parte de la comisión, lo que para Guarneros refleja una falta de compromiso con su misión de proteger los derechos humanos.
Para el activista, la CNDH, bajo la dirección de Piedra Ibarra, ha dejado de ser un “curita” para proteger a las víctimas, como alguna vez lo describió Rosario Ibarra de Piedra. Ahora, la comisión sólo “sirve al Estado” para evitar que se perciba como un opresor, sin acciones concretas en defensa de los ciudadanos. La falta de autonomía y la cercanía con el poder ejecutivo, asegura Guarneros, suponen un retroceso a épocas de represión en México.






