Orizaba, Ver.- La falta de intérpretes en lengua náhuatl en las agencias de la Fiscalía en la Sierra de Zongolica sigue representando un obstáculo para el acceso a la justicia de las comunidades indígenas, denunció María López de la Rica, responsable de la organización Kalli Luz Marina.
La activista expuso que la ausencia de personal especializado en traducción y acompañamiento lingüístico obliga a las personas que sólo hablan náhuatl a enfrentar procesos legales sin una atención adecuada, situación que se agrava ante el incremento de los casos de violencia en la región.
López de la Rica lamentó que, lejos de fortalecerse, las instituciones encargadas de la procuración de justicia siguen operando con importantes carencias que afectan directamente a las víctimas.
Criticó la falta de interés de los gobiernos estatal y federal para reforzar los servicios que deberían garantizar una atención digna para los pueblos originarios.
Explicó que uno de los principales problemas es la insuficiencia de recursos destinados a estas áreas, lo que impide brindar un servicio eficiente y con la calidad humana que demanda la ciudadanía.
Reveló que la Fiscalía de la zona únicamente dispone de dos fiscales para atender a toda la sierra de Zongolica, lo que ha provocado saturación y retrasos constantes en las investigaciones y procesos legales. “Es evidente que el personal no alcanza para cubrir la demanda”.
Recordó que desde hace casi 12 años, cuando fue creada Kalli Luz Marina, se ha insistido en la necesidad de incorporar intérpretes y traductores en las áreas de procuración de justicia; sin embargo, hasta el momento las autoridades no han dado una respuesta formal a esta demanda.
María López de la Rica destacó que, además de contar con personal bilingüe, es indispensable que quienes integran las instituciones ministeriales trabajen con perspectiva de género, interculturalidad y pleno respeto a los derechos humanos, especialmente para brindar una atención integral a las mujeres indígenas.
Recordó que en algún momento la institución contó con una profesionista que dominaba el náhuatl y que su salida dejó otra vez a las comunidades originarias sin atención especializada, profundizando una problemática que, aseguró, sigue siendo ignorada por las autoridades.






