La participación de Veracruz en la Feria Internacional de Turismo de Madrid no arrancó como una simple agenda de promoción, sino como un ejercicio de traducción cultural: cómo contar el territorio, sus ritos, su naturaleza y su gente a un público global sin vaciarlos de sentido. En ese terreno, el estado inició su presencia con resultados medibles y, sobre todo, con señales claras de interés internacional.
Durante la primera jornada se concretaron más de 45 reuniones de negocios y se presentaron 650 experiencias turísticas junto con 67 rutas registradas, un catálogo que busca ir más allá del destino tradicional para mostrar un Veracruz diverso, vivo y narrable. Los encuentros involucraron a agencias de viaje, aerolíneas, prestadores de servicios y operadores turísticos que miran a la entidad como un espacio en expansión dentro del mercado internacional.
Uno de los ejes que mayor atención generó fue el turismo de aventura y naturaleza. España y otros países europeos se confirmaron como públicos estratégicos, particularmente tras la presentación del simulador de descenso en río inspirado en Jalcomulco, una experiencia inmersiva que permitió a los visitantes asomarse, literalmente, a la fuerza del paisaje veracruzano. Más que un atractivo tecnológico, funcionó como puerta de entrada a una conversación sobre el potencial del estado en actividades de bajo impacto y turismo responsable.
El componente cultural ocupó un lugar central. La narrativa incluyó el misticismo de Los Tuxtlas y su medicina tradicional, la danza ritual de los Voladores de Papantla —reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad— y la identidad festiva del Sotavento jarocho. Estas expresiones no se presentaron como postales aisladas, sino como parte de un entramado cultural que sostiene rutas, comunidades y economías locales.
La Feria Internacional de Turismo, que reúne a 156 países, más de nueve mil quinientas empresas y una asistencia estimada de 250 mil visitantes, se convierte así en una vitrina donde Veracruz apuesta por algo más que cifras: busca posicionarse como un destino con relato propio, capaz de dialogar con el mundo sin perder raíz. La agenda continuará durante la semana, con la expectativa de que los acuerdos se traduzcan en flujos turísticos y, sobre todo, en desarrollo regional con sentido cultural.






