InicioEstadoUrge revisar estrategias para atender las desapariciones: Diócesis de Orizaba

Urge revisar estrategias para atender las desapariciones: Diócesis de Orizaba

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Orizaba, Ver.- Las políticas públicas en materia de búsqueda de personas desaparecidas han demostrado ser insuficientes y complejas, señaló Helkyn Enríquez Báez, vocero de la Diócesis de Orizaba. Durante una reciente intervención, Enríquez Báez destacó las fallas estructurales que enfrentan los familiares al buscar a sus seres queridos, subrayando la falta de empatía, atención adecuada y la burocracia que agrava el proceso.
“Sabemos que es un tema complejo porque en la resolución intervienen distintas instancias, tanto del Poder Judicial como del Poder Ejecutivo”, señaló el vocero.

Agregó que esta intervención múltiple produce un panorama difícil para quienes enfrentan la desaparición de un familiar, ya que las circunstancias que rodean cada caso son diversas y requieren enfoques específicos.
Enríquez Báez explicó que uno de los principales retos radica en la falta de coordinación y efectividad de las instituciones responsables. “Lo que sí creemos es que de repente, en los procesos, se va haciendo más complicado. Por experiencia que comparten las personas que buscan a sus familiares desaparecidos, sabemos que en algunos lugares no reciben la atención adecuada ni empática”, afirmó.

El vocero subrayó que esta realidad no sólo dificulta la búsqueda, sino que también causa un impacto emocional y psicológico profundo en las familias afectadas. A esto se suma la existencia de trámites burocráticos que, lejos de facilitar la localización, “hacen más complejo y doloroso la experiencia y el contexto de las personas que buscan a sus seres queridos”.

En su análisis, Enríquez Báez hizo énfasis en que las desapariciones no responden a una única causa. Desde conflictos relacionados con el crimen organizado hasta situaciones de violencia de género o migración, las razones son variadas y requieren un abordaje integral. Sin embargo, esta diversidad de contextos no justifica la lentitud ni la ineficacia en los procesos de búsqueda.

“Hay muchas cosas que se pueden mejorar, optimizar procesos y también revisar las estrategias para atender esta realidad de la parte a quien le corresponde”, sostuvo. Para el vocero, es urgente que las instituciones agilicen los trámites y también que capaciten a su personal para ofrecer un trato digno, humano y empático hacia las víctimas y sus familias.

El papel de las organizaciones civiles y religiosas ha sido fundamental para visibilizar la problemática de las desapariciones en México, así como para acompañar a las familias en su búsqueda. Enríquez Báez reiteró la importancia de fortalecer las políticas públicas y mejorar los mecanismos de búsqueda desde una perspectiva que priorice a las víctimas.
“Esta situación no sólo compete a las instituciones, sino que también es un llamado a la sociedad para sensibilizarnos y apoyar en lo que podamos a quienes viven esta tragedia”, concluyó.

En México, el fenómeno de las desapariciones se ha convertido en una crisis humanitaria. Según datos oficiales, más de 110 mil personas están reportadas como desaparecidas o no localizadas, una cifra que refleja la gravedad del problema. Organismos internacionales, como la ONU, han señalado repetidamente la necesidad de implementar políticas públicas efectivas y establecer protocolos claros para la búsqueda e identificación de personas.

Las declaraciones de Enríquez Báez reafirman esta exigencia, destacando que la ineficacia gubernamental perpetúa la impunidad y induce una revictimización hacia las familias.
En este contexto, las palabras del vocero de la Diócesis de Orizaba resuenan como un llamado urgente para que las autoridades mexicanas tomen medidas contundentes.

Las familias no sólo enfrentan la incertidumbre de no saber el paradero de sus seres queridos, sino también la indiferencia institucional que obstaculiza su derecho a la verdad y la justicia.

La búsqueda de personas desaparecidas en México requiere un cambio profundo en las políticas públicas, basado en la empatía, la eficiencia y el respeto a los derechos humanos. Sólo así se podrá responder a la desesperación y al dolor que enfrentan miles de familias en el país.

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