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Se debe rescatar el paso por Cumbres de Maltrata con soluciones estudiadas, instan

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Orizaba, Ver.- El deslave en las Cumbres de Maltrata ha originado un intenso debate sobre la reapertura de la ruta afectada. Aunque las autoridades buscan restablecer el tránsito, expertos advierten que la inestabilidad del terreno representa un grave peligro en la autopista Ciudad Mendoza-Puebla. La probabilidad de nuevos deslaves es inminente, advirtió Carlos López Figueroa, arquitecto y especialista en Topografía, y agregó que una reapertura a la circulación apresurada podría ser desastrosa.

Inestabilidad del terreno y riesgos

El material del terreno en la zona del talud es altamente sensible a la erosión, lo que provoca inestabilidad permanente. “La pendiente de la ladera es de 50 por ciento, lo cual no es tan extremo, pero el escalón generado por el asentamiento es significativo. Esto, combinado con la tala indiscriminada de árboles, ha agravado la fragilidad del área”, explicó López Figueroa.

Subrayó que la reapertura sin un análisis exhaustivo sería una decisión imprudente. “Si removemos el volumen de tierra sin un plan integral no habrá forma de sostener el talud. Además, la posibilidad de un nuevo deslave con otra tormenta es alta y los daños podrían ser aún mayores”.

Alternativas a la reapertura inmediata

Una solución temporal, como habilitar una nueva vía, tampoco sería viable a largo plazo. La compleja topografía de la zona montañosa limita las opciones para maniobrar pendientes y garantizar la estabilidad del terreno. López Figueroa destaca que “diseñar una autopista requiere criterios que permitan soportar el tráfico pesado sin comprometer la seguridad. No es algo que se pueda hacer de manera exprés”.

Por el momento, la recomendación más segura es mantener activa una ruta alterna y esperar los resultados de estudios técnicos más detallados. Una posible solución podría ser la construcción de un falso túnel, una estructura que proteja la vía de nuevos deslaves al mismo tiempo que asegura el flujo vehicular.

Impacto de la tala y la erosión

Además de los factores geológicos, las actividades humanas como la tala indiscriminada de árboles ha dejado el terreno más expuesto a la erosión. “La falta de cobertura vegetal acelera los procesos de desgaste del suelo y los resultados están a la vista: un polvorón de tierra y rocas que no se puede contener fácilmente”.

Si la ruta se reabre, sería indispensable implementar un sistema de control de tráfico que contemple el cierre inmediato en caso de lluvias, además de un monitoreo constante para identificar posibles desprendimientos de rocas.

Conclusión: la paciencia, clave para la seguridad

Aunque la reapertura de la ruta afectada podría aliviar la ansiedad de muchos, las decisiones apresuradas en ingeniería suelen tener consecuencias graves. “La ingeniería no siempre puede ser exprés. Lo más prudente es rescatar la ruta actual pero con soluciones bien estudiadas y sostenibles. De lo contrario, estamos a expensas de otro deslave”.

En este contexto, priorizar estudios técnicos y soluciones integrales no sólo protegerá a los usuarios de la vía, sino que también garantizará que los recursos invertidos no se pierdan ante una nueva tormenta. La seguridad debe prevalecer sobre la prisa.