Ixtaczoquitlán, Ver.- Un caso de gusano barrenador se confirmó en un torete localizado en un establo perteneciente a una familia de la comunidad de Tuxpanguillo, en Ixtaczoquitlán.
El caso se detectó en un torete pinto que, según su propietaria, fue adquirido hace aproximadamente 11 días en Rincón Maravillas, sin embargo, el animal ya presentaba una herida en la nariz al momento de la compra, por lo que se sospecha un posible trasladado desde otra región del estado no identificada.
“Comenzamos a tratarlo con lo que teníamos a la mano, violeta de genciana y agua oxigenada. Pero un conocido nos alertó de que veía algo moverse dentro de la herida”, narró la mujer.
Agregó que de inmediato contactaron a una veterinaria particular quien confirmo que se trataba del gusano barrenador (Cochliomyia hominivorax), por lo que dieron aviso inmediato a la Jurisdicción Sanitaria número 7.
El personal de esta dependencia acudió en días pasados al domicilio para fumigar el sitio e implementar un cerco sanitario inicial en la propiedad, dejando medicamentos e instrucciones para el tratamiento diario del bovino.
Sin embargo, la magnitud del caso se evidenció este jueves cuando una caravana de siete camionetas de Servicios de Salud de Veracruz (Sesver) arribó a la comunidad para dar seguimiento, pese a la movilización, el hermetismo fue la norma, pues el personal oficial se negó a ofrecer declaraciones a la prensa, limitando su interacción con los vecinos a preguntar de manera discreta si existían personas con heridas infectadas, sin brindar información clara sobre la situación, lo que ha generado incertidumbre y preocupación entre los habitantes.
Y es que el gusano barrenador no es una simple plaga, es una enfermedad parasitaria grave (miasis) causada por la larva de una mosca que se introduce en heridas de animales de sangre caliente, incluidos los humanos, larvas que se alimentan de tejido vivo y pueden causar la muerte del animal infectado en cuestión de días si no se trata a tiempo.
Para el ser humano, aunque el riesgo de contagio se considera bajo, es una amenaza real, especialmente en zonas rurales, el peligro es mayor para recién nacidos, adultos mayores, personas con diabetes o con el sistema inmunológico debilitado, pues en caso de una infección se requiere hospitalización y la extracción quirúrgica de las larvas por parte de personal médico especializado.
La confirmación de este caso ha generado preocupación entre los ganaderos de la región, cuya economía depende directamente de la salud de sus hatos ya que un brote descontrolado de gusano barrenador podría representar pérdidas económicas y una crisis sanitaria de grandes proporciones, ya que el parásito se propaga rápidamente entre el ganado a través de las moscas que depositan sus huevecillos en cualquier herida abierta.
Ante este escenario, ganaderos y médicos veterinarios de la zona hicieron un llamado urgente al Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) para que intervenga de inmediato, ya que solicitan que se revisen y aseguren establos limpios y libres de gusanera, y que se implemente un programa de aplicación de ivermectina y otros medicamentos para el control de la mosca en el ganado.
Demandaron que estas medidas se apliquen en un radio de al menos 55 kilómetros a la redonda, que es la distancia que se estima puede volar este insecto para infestar nuevos hospederos.
Decreto que prohíbe 35 plaguicidas es simbólico y no toca los más peligrosos: Rapam
El decretó que prohibirá 35 plaguicidas en el país es “una medida simbólica, resultado de las negociaciones que coordinó la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural con los grupos empresariales de la industria de plaguicidas de síntesis química para que no afecte sus intereses económicos y no sea cuestionado mediante amparos”, comentó la Red de Acción sobre Plaguicidas y Alternativas en México (Rapam).
Su director, Fernando Bejarano González, indicó en un comunicado que el dinoseb ya se había prohibido desde 1991, la Cofepris había cancelado siete de ellos en todas sus autorizaciones desde 2016, como el DDT, endosulfán, lindano, y 13 de ellos no se podían importar desde inicios del 2020 por decreto presidencial emitido en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador.
“Son 35 plaguicidas prohibidos, pero permanecen 200 ingredientes activos de plaguicidas altamente peligrosos autorizados con registros vigentes, exponiendo a la población a efectos graves a la salud y ambiente, como hemos dado a conocer en nuestro informe sobre los plaguicidas altamente peligrosos autorizados en México y prohibidos en otros países de 2025”, agregó.
Bejarano apuntó que el anuncio del decreto no incluye a ninguno de los plaguicidas altamente peligrosos de mayor venta en México, como el insecticida clorpirifos etilo, que la Conferencia de las Partes del Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes acordó en mayo de 2025 eliminar su uso a nivel mundial.
Destacó que tampoco se incluye al insecticida fipronil y los neonicotinoides, prohibidos en la Unión Europea y causantes de una alta mortandad en las abejas, como han demostrado estudios de la academia y múltiples denuncias de productores. Por el contrario, apuntó, sí considera, al clorpirifos metilo, pero apuntó que se retiró del mercado desde hace varios años.
Apuntó que en la elaboración de la Estrategia Nacional para la Reducción y Uso adecuado de Plaguicidas, anunciada el miércoles pasado, es fundamental que se establezcan mecanismos de participación efectiva con distintos sectores especializados en el tema que no tengan conflicto de interés con la industria.
Señaló que también falta establecer una campaña informativa nacional hacia los productores rurales que advierta de los riesgos a la salud y ambiente de su uso ilegal e involucre a todas las autoridades competentes.






