Poza Rica, Ver.– El olor a hidrocarburo resulta penetrante. A lo lejos se observan vehículos flotando sobre calles inundadas; militares piden a los curiosos que se retiren del lugar, mientras mujeres lloran desconsoladas al ver su patrimonio perdido entre aguas turbias. La tragedia de 1999 está más presente que nunca: la ciudad y los municipios aledaños quedaron bajo el agua.
Luego de tres días continuos de precipitaciones a causa de una vaguada en el Golfo de México, la tierra no pudo absorber más y fue desplazando el agua hacia los escurrideros que dan forma a las cuencas de los ríos Pánuco, Pantepec y Cazones. El jueves, el pronóstico estimaba lluvias de entre 50 y 70 milímetros, con máximos de hasta 150; sin embargo, finalmente la Secretaría de Protección Civil informó precipitaciones superiores a los 200 milímetros, es decir, 200 litros de agua por metro cuadrado.

La noche del jueves 9 de octubre, las redes sociales se “inundaron” de videos y fotografías que mostraban el poder de la naturaleza en los municipios de la Sierra Norte de Puebla y en la Sierra del Totonacapan, anticipando el embate que se avecinaba en la cuenca baja.
Pasada la medianoche, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) reportó una avenida importante en el río Cazones, provocada por las lluvias intensas registradas en la parte alta y media de su cuenca, especialmente en la estación automática Puente Palomas, en Venustiano Carranza, Puebla.
De acuerdo con el informe emitido por el Organismo de Cuenca Golfo Centro, a las 23:00 horas el nivel del río alcanzó los 117.31 metros, es decir, 3.11 metros por encima del nivel de alerta establecido para el Puente Cazones I, en Poza Rica. Se trató del nivel más alto registrado desde el año 2013.
El documento detalló que entre las 21:00 y las 23:00 horas el río presentó un incremento súbito de 2.20 metros, reflejando la magnitud del escurrimiento que descendía hacia la parte media de la cuenca. En ese momento, el nivel del río en Poza Rica se encontraba dentro de valores altos, por lo que se advirtió que, al arribar la avenida, podría presentarse un desbordamiento inminente.

Ante el riesgo, la Unidad Municipal de Protección Civil de Poza Rica difundió un aviso de evacuación inmediata con base en la información oficial proporcionada por Conagua. La dependencia estatal instruyó el traslado preventivo de familias que habitaban en zonas cercanas al afluente, a fin de salvaguardar la integridad de la población.
Sin embargo, el golpe llegó pasadas las tres de la mañana, cuando la estación ubicada en la bocatoma de la Comisión del Agua del Estado de Veracruz reportó un nivel de 8.20 metros. En cuestión de minutos, el río se elevó más de dos metros, arrasando con todo a su paso.

Horas más tarde, la mañana del 10 de octubre, el Ayuntamiento de Poza Rica actualizó los datos en sus redes sociales. Según el reporte de la Bocatoma CAEV, a las 05:52 horas el nivel del río Cazones se encontraba en 8 metros, cifra considerada crítica, tomando en cuenta que el punto de desbordamiento se ubica a 3.30 metros a ras de suelo en la zona de Ampliación Morelos, Sector Quebradora.

Antes de salir el sol, el agua alcanzó el bulevar Lázaro Cárdenas. Para ese momento, colonias como Morelos y su ampliación, Las Granjas e Ignacio de la Llave, así como el sector La Quebradora, se encontraban ya bajo el agua.
Eran las 5:30 de la mañana cuando los comerciantes de la calle Mina, en la colonia Ricardo Flores Magón, comenzaron a observar cómo el agua alcanzaba sus locales. Los más precavidos se apresuraron a resguardar sus mercancías; los más osados esperaban que el agua no los alcanzara.

No obstante, para ese momento la plaza comercial Cristal —que alberga las tiendas Liverpool y Chedraui, entre otras— se encontraba ya anegada. Las instalaciones de la Jurisdicción Sanitaria No. 3, la Unidad de Procuración de Justicia y la Unidad de Ciencias de la Salud de la Universidad Veracruzana habían corrido la misma suerte que en 1999, justo en un mes de octubre.
Sobre el bulevar Lázaro Cárdenas, con la circulación ya cerrada por las autoridades, decenas de curiosos observaban cómo algunas personas continuaban saliendo de entre las casas inundadas. Algunos optaron por subir sus vehículos al distribuidor vial y desde ahí obtener una perspectiva más amplia, cuando de pronto un militar les pidió encarecidamente retirarse del lugar ante el riesgo inminente de una explosión, debido al fuerte olor a hidrocarburos que se percibía en el área.

En la colonia 27 de Septiembre, el agua llegó hasta la altura de la avenida Uruguay; se podía observar cómo arrastraba frutas y legumbres desde el mercado de la calle Mina. En la colonia Palma Sola, la Central de Autobuses de Poza Rica, las instalaciones de ADO y Soriana habían sido arrasadas por la corriente.
En cuestión de horas, el río Cazones se había extendido hasta el bulevar Ruiz Cortines, anegando las colonias Magisterio, Floresta, Laureles, México, Lázaro Cárdenas, Camacho, Gaviotas y La Rueda.




