Veracruz, Ver.- La emblemática fortaleza San Juan de Ulúa, uno de los principales atractivos históricos de Veracruz, ha sido nuevamente cerrada al público debido a inundaciones provocadas por lluvias recientes. Testimonios advierten que las obras de remodelación entre 2008 y 2012 serían la causa principal de este problema recurrente.
Al igual que en 2024, la plaza de armas quedó bajo el agua tras las recientes lluvias intensas rede las últimas horas, lo que ha provocado el cierre del recinto a los visitantes.
Sin un aviso formal, los turistas llegan hasta el acceso hasta lo que fuera el último bastión español tras la consumación de la independencia de México, encontrando que se encuentra impedido el paso a los visitantes.
Hasta que los visitantes llegan al acceso que los guardias les informan que el cierre se debe a “fuerza mayor” o que la Fortaleza permanece cerrada por “restauración hasta nuevo aviso”, situación que causa frustración entre los turistas.

De acuerdo con testimonios recabados, el proyecto de reconstrucción del piso de la Plaza de Armas realizado por arquitectos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) incluyó la reducción del nivel del suelo entre 40 y 50 centímetros, con la intención de “recuperar fachadas”.
“Con el primer aguacero se inundó todo el espacio intervenido”, indicó uno de los trabajadores que pidió no ser identificado para evitar represalias. Posteriormente, para corregir el error, se construyó un cárcamo para recolectar el agua pluvial y bombas sumergibles para conducirla hacia la dársena de San Vicente. Sin embargo, se tema que estas medidas no han sido suficientes y que desde hace aproximadamente dos años las lluvias continúan afectando la operación del recinto, obligando a su cierre cada vez que se presentan precipitaciones.
Otro de los empleados consultados mencionó que durante la remodelación se habrían extraído más de 70 camionadas de material de relleno de la propia fortaleza, lo que habría agravado la vulnerabilidad del sitio frente a las lluvias.
Las imágenes muestran como el agua cubre la plaza, deteriorando el edificio histórico, mudo testigo de batallas contra españoles, franceses y norteamericanos.

El cierre recurrente de San Juan de Ulúa no solo impacta la experiencia turística, sino que también plantea cuestionamientos sobre la planificación y ejecución de los proyectos de restauración en sitios históricos, así como la gestión de riesgos frente a fenómenos naturales.






