Soledad Atzompa, Ver.- La familia y amigos de Nabor Dionisio Ascensión hicieron hoy un llamado urgente a la solidaridad de la comunidad para recaudar fondos que permitan repatriar sus restos, luego de que falleciera de manera repentina en Sacramento, California, Estados Unidos, donde residía y trabajaba.
A través de un comunicado difundido el 2 de febrero de 2026, se informó que el deceso ocurrió mientras Dionisio Ascensión se encontraba laborando en el extranjero, dejando a su familia en una situación de profundo dolor agravado por la distancia y la carga económica que representa el proceso de repatriación.
“Nos ha dejado un paisa más, uno de los nuestros que salió en busca del sueño americano para sostener a los suyos”, expresó un familiar.
La familia detalló que el objetivo de la colecta es cubrir los elevados gastos del traslado internacional de los restos mortuorios hasta su pueblo natal, Soledad Atzompa, así como los costos asociados al sepelio, para poder brindarle una cristiana sepultura en la tierra que lo vio nacer.
El exhorto está dirigido especialmente al pueblo de Soledad Atzompa y a todas las personas de buen corazón que tengan acceso al mensaje.
Se apela a la solidaridad, incluso de quienes no tuvieron el privilegio de conocer en vida a Nabor Dionisio, para apoyar a su esposa Guadalupe y a su pequeña hija, quienes enfrentan esta pérdida en circunstancias particularmente adversas.
“Cualquier ayuda, por mínima que parezca, representa un gran alivio para la familia en este momento de inmensa tristeza y necesidad”, señalaron los organizadores, quienes ya han comenzado a recibir las primeras muestras de apoyo y condolencias.
Para facilitar las donaciones, se habilitó una cuenta BanCoppel donde se recibirán los recursos, los cuales serán administrados con transparencia y destinados exclusivamente a los trámites de repatriación y funeral.
Para contribuir, los familiares dejaron el siguiente número de cuenta BanCoppel 4169 1608 1392 5568 a nombre de la familia de Nabor Dionisio Ascensión.
La familia agradeció de antemano el respaldo, la empatía y la difusión de este llamado.
Un recordatorio más de la dura realidad que enfrentan las familias migrantes, cuyo sustento se construye a miles de kilómetros de casa, y que, en los momentos más críticos, dependen de la unión y la generosidad de su comunidad para que sus seres queridos puedan, al menos, regresar a descansar en paz a su tierra.






