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Nuevos ayuntamientos arrancan sin rumbo en las Altas Montañas

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Orizaba, Ver.- A un mes del inicio de las administraciones municipales 2026-2029, en la región Altas Montañas el balance es inquietante: los nuevos gobiernos no muestran rumbo, carecen de planeación visible y han entregado, hasta ahora, más discursos que resultados.

Lejos de asumir la dimensión de la responsabilidad adquirida el 1 de enero, varios alcaldes parecen cómodos en la inercia y en la justificación permanente.

En lugar de presentar programas de trabajo claros, diagnósticos públicos o proyectos estratégicos para el ejercicio fiscal 2026, los presidentes municipales han optado por una narrativa reiterativa: culpar a las administraciones anteriores.

El pasado se ha convertido en el argumento fácil para explicar la parálisis actual, mientras se evade la obligación básica de gobernar y construir soluciones propias. La falta de planeación es evidente. No hay metas cuantificables, no se conocen prioridades de inversión y tampoco existe una estrategia de coordinación regional, pese a que las Altas Montañas arrastra rezagos históricos en materia social, económica y de infraestructura.

El silencio institucional sobre estos temas contrasta con la urgencia de los problemas que enfrentan miles de habitantes.

Cuando hay acción gubernamental, suele reducirse al terreno de las redes sociales. Ahí, varios alcaldes se muestran activos, difundiendo recorridos, fotografías y mensajes optimistas que poco reflejan la realidad cotidiana.

La política del “like” ha desplazado al trabajo en territorio, y la imagen ha terminado por sustituir a la gestión pública efectiva. Mientras tanto, los problemas persisten sin atención de fondo: servicios públicos deficientes, inseguridad, falta de obra pública y comunidades que continúan en el abandono.

La ciudadanía no percibe cambios sustanciales ni señales de que los gobiernos municipales estén enfrentando con seriedad los desafíos heredados y los nuevos que ya se acumulan.

Este escenario se repite en municipios clave de la región como Orizaba, gobernado por Hugo Chahín Kuri; Nogales, con Libni Zuriel de la Cruz; Maltrata, bajo Néstor Toral Pérez; Zongolica, encabezado por Ignacio Ramírez Flores; Acultzingo, con Daniel González Amaro; Coscomatepec, presidido por José Benjamín Armando Reyes Muñoz; La Perla, con Miguel Ángel Bautista García; Mariano Escobedo, bajo Baldomero Montiel Esteves; y Río Blanco, con José Antonio May González.

En todos, el diagnóstico inicial coincide: altas expectativas ciudadanas y resultados prácticamente nulos.

La ciudadanía advirtió que la región Altas Montañas no necesita ediles que actúen como comentaristas del pasado ni como animadores digitales. Necesita gobiernos con dirección, compromiso y capacidad de decisión. El tiempo avanza, el presupuesto es limitado y la paciencia social se agota cuando el poder se ejerce sin rumbo ni responsabilidad.

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