Orizaba, Ver.- La violencia contra las mujeres en Orizaba ha alcanzado niveles alarmantes, resultado de una crisis de factores culturales y educativos profundamente enraizados en la sociedad. El vocero diocesano, Helkyn Enríquez Báez, ha señalado que para combatir eficazmente este flagelo es esencial abordar tanto la cultura como la educación, ya que en México persisten actitudes machistas y una falta de respeto hacia la dignidad de la persona.
De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (Endireh) 2021, en el estado de Veracruz, 68.2 por ciento de las mujeres de 15 años o más han experimentado algún tipo de violencia a lo largo de su vida, ya sea psicológica, física, sexual, económica o patrimonial. Además, 41.6 por ciento reportó haber sufrido violencia en los últimos 12 meses. Estas cifras evidencian la magnitud del problema y la urgencia de implementar medidas efectivas para proteger a las mujeres en la región.
Por ello, Enríquez Báez destaca que la cultura mexicana aún tiene mucho por avanzar en términos de respeto a la dignidad humana, y el machismo prevalece en diversas áreas, desde zonas urbanas hasta comunidades indígenas. Esta mentalidad machista se inculca desde la niñez y promueve actitudes violentas hacia mujeres y niñas.
Por otro lado, la educación ha visto la eliminación de materias relacionadas con valores, civismo y ética, lo que ha debilitado la formación integral de los jóvenes. La responsabilidad educativa a menudo recae en abuelos o personas ajenas a la familia, quienes, en muchos casos, se limitan a cuidar a los niños sin proporcionarles una educación en valores. Esta combinación de factores culturales y deficiencias educativas contribuye a perpetuar la violencia de género en la sociedad.
Asimismo, en 2024, más de mil mujeres en Veracruz reportaron haber sufrido violencia, según estadísticas del Centro de Justicia para las Mujeres (Cejum). Este fue el año en que más mujeres acudieron a solicitar apoyo, lo que demuestra una mayor visibilidad del problema y, posiblemente, una mayor confianza en las instituciones para denunciar. Sin embargo, la cantidad de atenciones brindadas no fue la más alta registrada, lo que indica que aún hay desafíos en la capacidad de respuesta y atención a las víctimas.
Para enfrentar esta problemática, es fundamental la colaboración de diversas instituciones y sectores de la sociedad. Los padres de familia, las escuelas, las iglesias, los medios de comunicación y las organizaciones no gubernamentales tienen un papel crucial en la promoción de una cultura y una educación que fomenten el respeto a todas las personas.
Como lo ha señalado la Diócesis de Orizaba, es imperativo promover la igualdad de derechos y erradicar todo tipo de violencia contra las mujeres.
En respuesta a la creciente preocupación por la seguridad de todas ellas, se han implementado nuevas disposiciones legales en Veracruz para garantizar una vida libre de violencia en espacios públicos como autobuses y parques. El vocero diocesano, Helkyn Enríquez Báez, expresó su esperanza de que estas medidas se apliquen de manera efectiva en la práctica pues, aunque son iniciativas positivas, su éxito dependerá de una correcta implementación y del compromiso de la sociedad en su conjunto.
