Orizaba, Ver.- La Fiscalía General del Estado (FGE) en el distrito de Orizaba, hasta el momento no ha esclarecido los feminicidios más recientes ocurridos en la zona. En uno de ellos, de 2023, hay una persona detenida pero no la presunta asesina. Asimismo, y de acuerdo con datos de colectivos feministas, las agresiones contra mujeres no paran.
A unos cuantos días del 8M, la región de Orizaba, compuesta por 10 municipios, ha registrado un aumento significativo en los casos de violencia de género. Este incremento se evidencia en el número de carpetas de investigación abiertas, aunque se reconoce que muchas mujeres no denuncian las agresiones que sufren, lo que sugiere que las cifras oficiales podrían ser sólo una fracción del problema real. La falta de denuncias se atribuye, en parte, al miedo, la desconfianza en las instituciones y la normalización de la violencia en la sociedad.
Uno de los casos más impactantes ocurrió en febrero de 2023, cuando la profesora Verónica Fernández fue asesinada cerca del Centro de Desarrollo Infantil “Manitas que Trabajan” (Cendi 5) en Orizaba. Este hecho desató una intensa movilización policial y causó indignación entre la población, pues evidenció la vulnerabilidad de las mujeres, incluso en espacios que deberían ser seguros. En este suceso, hay una persona detenida a la que, la misma FGE involucró en el asesinato, pero al no tener sustento, varió el delito por el de agravios a la autoridad. La acusación se sustenta en que el detenido rasgó la camisa de un agente de la Policía Ministerial, según se argumentó.
Otro caso que destaca es el de la maestra Mariana Sánchez Lagunas, de 48 años, quien fue asesinada y desmembrada en su propio hogar en Orizaba, en octubre de 2024. Mariana residía en Estados Unidos y visitaba regularmente su domicilio en Orizaba, el cual era ocupado por un sobrino conocido por organizar fiestas ruidosas. Este crimen no solamente evidenció la brutalidad de la violencia de género, sino también la posible implicación de familiares cercanos en actos de agresión.
Además de los feminicidios, la región ha sido escenario de desapariciones preocupantes. En octubre de 2024, familiares de Sandra Belén Jiménez Cortés denunciaron su desaparición tras ser sacada por elementos de seguridad de un local comercial en Orizaba. Aunque posteriormente se informó que se encontraba detenida, este incidente puso en evidencia posibles irregularidades en los procedimientos policiales y la falta de comunicación efectiva con los familiares de las víctimas.
Organizaciones como Marea Verde Altas Montañas han denunciado que los feminicidios en la zona no son hechos aislados, sino la manifestación más extrema de una violencia sistémica que afecta a las mujeres en múltiples formas: física, psicológica, económica, social y sexual. A nivel global, se estima que una de cada tres mujeres ha experimentado alguna de estas formas de violencia, y en México, entre 10 y 11 mujeres son asesinadas cada día. Estas cifras reflejan una crisis de derechos humanos que requiere respuestas contundentes y efectivas.
La situación en Orizaba es un reflejo de una problemática más amplia que afecta a todo el país. Es imperativo que las autoridades locales y estatales fortalezcan las medidas de prevención, protección y atención a las víctimas de violencia de género.
Asimismo, es fundamental promover una cultura de denuncia y confianza en las instituciones, para que las mujeres se sientan seguras al reportar cualquier forma de agresión. La sociedad en su conjunto debe involucrarse en la erradicación de la violencia de género y reconocer que es una responsabilidad compartida.
