Orizaba, Ver.- El avance del gusano barrenador del ganado en México ya provoca pérdidas de 500 millones de pesos diarios, mientras que el presupuesto para el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) se redujo en 11 por ciento para 2026, justo en medio de una emergencia sanitaria que amenaza con salirse de control.
El licenciado en Agronegocios Agustín Corona advirtió que el brote del gusano barrenador –un parásito que afecta a bovinos, equinos, cerdos y hasta a la fauna silvestre– ha alcanzado niveles preocupantes en gran parte del territorio nacional, provocando ya el cierre de las fronteras estadounidenses a la importación de ganado mexicano, especialmente proveniente del sur y sureste del país.
“Estamos hablando de una emergencia sanitaria real. Hay más de 8 mil casos reportados en todo el país, de los cuales el 8 por ciento sigue activo y el resto ha sido erradicado, pero a un costo altísimo. Las pérdidas no sólo son para los ganaderos, sino para toda la cadena productiva, desde el transporte hasta la exportación”, explicó Corona.
Los estados más afectados son Chiapas, Oaxaca, Tabasco y Veracruz, donde los focos activos del gusano barrenador siguen presentes. En estas entidades, la situación se agrava por la falta de acciones de prevención y control, a diferencia de lo que ocurre en el norte del país, donde las autoridades y productores trabajan de manera más coordinada.
El especialista lamentó que, pese a la magnitud del problema, el presupuesto de Senasica haya sido reducido, lo que limita la capacidad de respuesta ante la expansión del parásito. “Reducir recursos en medio de una emergencia sanitaria es un error que puede costar miles de millones de pesos más. No se trata de un problema local, sino nacional, que ya está afectando la reputación sanitaria de México ante sus socios comerciales”, sostuvo.
El gusano barrenador, conocido también como Cochliomyia hominivorax, deposita sus larvas en heridas abiertas del ganado, lo que provoca infecciones graves y, en muchos casos, la muerte de los animales si no son atendidos a tiempo. Su presencia llevó a Estados Unidos a suspender temporalmente la compra de reses mexicanas, afectando principalmente a los productores del sur y sureste, que dependen de la exportación para sostener sus ingresos.
En contraste, los estados del norte, como Tamaulipas, Nuevo León, Chihuahua, Sonora y Durango aplican estrictas normas fitosanitarias y programas de control, que han permitido mantener bajo control la plaga y conservar la certificación sanitaria necesaria para seguir exportando.
En Nuevo León, por ejemplo, se llevan a cabo acciones de prevención avanzadas, como la esterilización de moscas mediante radiación, y posteriormente se liberan más de un millón y medio de insectos estériles en las zonas ganaderas, con el objetivo de evitar la reproducción del parásito.
“En el norte hay conciencia y trabajo coordinado, mientras que en el sur simplemente no se está haciendo nada. La diferencia se nota pues allá protegen su inversión, aquí seguimos improvisando”, criticó Corona.
El especialista subrayó que las afectaciones económicas van más allá de las pérdidas directas en los hatos ganaderos. “La suspensión de exportaciones implica que México deja de percibir miles de millones de pesos cada semana. Además, los productores deben asumir los costos del tratamiento, el sacrificio de animales enfermos y las medidas de desinfección”, señaló.
Organizaciones ganaderas han solicitado al gobierno federal declarar emergencia zoosanitaria nacional, para que se destinen recursos extraordinarios y se reactive la colaboración con organismos internacionales, como el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), con el cual México mantenía un programa binacional de erradicación desde hace más de dos décadas.
“Si no se actúa con rapidez, podríamos retroceder veinte años en materia de sanidad animal. Este no es sólo un asunto del campo, sino de soberanía alimentaria y de imagen internacional”, concluyó.
Mientras tanto, los productores del sur y sureste continúan enfrentando la plaga prácticamente solos, en medio de pérdidas millonarias, un recorte presupuestal a Senasica y una emergencia que avanza sin freno por el territorio nacional.
Segundo caso de gusano barrenador en un perro en Villa Allende
Coatzacoalcos, Ver.– En la comunidad de Villa Allende se confirmó el segundo caso de un perro afectado por gusano barrenador en el municipio de Coatzacoalcos. La situación ya fue reportada oficialmente ante el Senasica, lo que activa los protocolos de vigilancia epidemiológica.
El caso fue atendido por el médico veterinario Fito Rodolfo Mollinedo, quien informó que el paciente es un pastor belga malinois de cinco años de edad. El canino presentaba una lesión en la pata izquierda, donde se detectó una miasis –infestación por larvas de mosca–. Durante el procedimiento clínico, se extrajeron 72 gus






