Atoyac, Ver.– La muerte de al menos cinco ejemplares de pelícano blanco americano (Pelecanus erythrorhynchos) en la comunidad de La Esperanza, en este municipio, fue causada por una descarga eléctrica asociada a un fenómeno natural, confirmaron autoridades municipales tras concluir los estudios técnicos y necropsias practicadas a las aves.
Durante una rueda de prensa, personal del Ayuntamiento, en coordinación con áreas de salud y ecología, informó que los análisis realizados descartaron de manera definitiva cualquier indicio de intoxicación o contaminación ambiental. Esto, luego de que en redes sociales circulan versiones que atribuían el hecho a posibles derrames de hidrocarburos u otras sustancias tóxicas.
De acuerdo con el dictamen emitido, y presentado por especialistas en diagnóstico pecuario del municipio de Córdoba, los pelícanos presentaban lesiones compatibles con una caída desde gran altura, además de signos claros de haber recibido una descarga eléctrica. La hipótesis principal señala que las aves fueron alcanzadas por un rayo mientras volaban durante una tormenta eléctrica.
Las condiciones geográficas de la zona refuerzan esta conclusión. La comunidad de La Esperanza se ubica en una región montañosa donde existe infraestructura de telecomunicaciones, incluyendo torres de alta tensión y antenas equipadas con pararrayos, lo que incrementa la probabilidad de descargas eléctricas durante fenómenos meteorológicos.
El informe detalla que los ejemplares murieron de forma inmediata tras el impacto eléctrico, cayendo posteriormente desde una altura aproximada de 30 metros. Entre las lesiones documentadas se encuentran hemorragia en córnea, fractura de pelvis, hematoma en encéfalo, edema pulmonar y peritonitis, todas asociadas al golpe contra el suelo.
Asimismo, durante las necropsias se detectó la presencia de parásitos de la especie Contracaecum multipapilatum, un hallazgo considerado común en este tipo de aves y que, según los especialistas, no tuvo relación con la causa de muerte.
En la inspección de campo, realizada tras el reporte ciudadano difundido el pasado 6 de abril, se constató que los pelícanos se encontraban en buen estado corporal. Presentaban adecuada coloración en pico, plumaje y extremidades, lo que indica que contaban con una alimentación suficiente antes del incidente. Solo uno de los ejemplares presentó desprendimiento de ala, atribuido al impacto con vegetación durante la caída.
Las autoridades destacaron que el pelícano blanco americano es una especie migratoria que recorre largas distancias desde Canadá y Estados Unidos hacia México, en busca de alimento y condiciones climáticas favorables. En su trayecto, utiliza distintos puntos del país como zonas de descanso, incluidas regiones cercanas a Atoyac por su proximidad con cuerpos de agua como el sistema lagunar de Alvarado.
El Ayuntamiento informó que los resultados del análisis serán dados a conocer públicamente con el objetivo de garantizar transparencia y frenar la desinformación generada en torno al caso.
Finalmente, se reconoció que, aunque este tipo de accidentes no son prevenibles, ponen en evidencia los riesgos que enfrenta la fauna silvestre ante fenómenos naturales y su interacción con infraestructura humana. En ese sentido, se anunció el reforzamiento de acciones de monitoreo de fauna, así como programas de educación ambiental dirigidos a la población.






