Xalapa, Ver. – La crisis institucional en la Universidad Veracruzana (UV) se profundiza. Este martes 30 de septiembre se confirmó que el doctor José de Jesús Franco López presentó su renuncia como integrante de la Junta de Gobierno desde el pasado 5 de septiembre, hecho que permaneció en silencio durante 25 días por parte del propio órgano universitario.
La revelación expone una vez más la falta de transparencia de la Junta de Gobierno, que no ha informado públicamente sobre esta dimisión ni actualizado la lista de sus integrantes en funciones, a pesar de que son responsables de decisiones fundamentales para la vida institucional de la máxima casa de estudios.
La salida Franco López se suma a la cadena de bajas que, en menos de un año, han reducido y debilitado al órgano colegiado; el académico era parte de los siete consejeros que en junio aprobaron la controvertida “prórroga” del rector Martín Aguilar Sánchez, decisión cuestionada por gran parte de la comunidad universitaria por contravenir la normativa vigente.
Previamente habían presentado su renuncia los académicos María Angélica Buendía Espinosa y Haydee Zizumbo Ramírez, además de Alfredo Sánchez Castañeda, Hugo Casanova y Erika Maldonado. Estos abandonos ocurrieron en un contexto de creciente rechazo a la prórroga otorgada al rector, considerada “ilegal e ilegítima” por diversos sectores universitarios.

Un órgano en silencio
El silencio de la Junta de Gobierno, cuya función es designar al rector y garantizar la legalidad del proceso, alimenta la percepción de opacidad y crisis de legitimidad, mientras crece la presión desde la comunidad universitaria
La Red UV por la Legalidad, que agrupa a académicos, estudiantes y trabajadores, afirmó durante su más reciente asamblea, que la renuncia de Franco López confirma la descomposición del órgano. Su movimiento busca restablecer el orden institucional, planteando como objetivos la destitución del actual rector, la renovación completa de la Junta de Gobierno y la emisión de una convocatoria transparente para elegir nuevas autoridades.
Entre las acciones anunciadas destacan la integración de comisiones regionales, la multiplicación de protestas, la toma permanente de rectoría, foros universitarios y la posibilidad de una huelga general.
Falta de certezas
Con estas renuncias confirmadas en lo que va del año y sin comunicación oficial sobre quiénes permanecen en funciones, la comunidad universitaria enfrenta un panorama de incertidumbre. La ausencia de información oficial obstaculiza la rendición de cuentas y deja en entredicho la capacidad de la Junta de Gobierno para conducir de manera legítima a la institución.
La renuncia de Franco López, oculta durante casi un mes, se convierte así en un nuevo símbolo de la erosión de confianza que enfrenta la Junta de Gobierno y abre más interrogantes sobre el futuro inmediato de la Universidad Veracruzana.






