martes, julio 23, 2024
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Peso apreciado o dólar depreciado

Apuntes de economía

Por: Edgar Sandoval Pérez
@EdgarSandovalP
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Durante varios meses hemos visto un fenómeno en términos monetarios que ha causado mucho revuelo, y es que la paridad peso con respecto al dólar ha llegado a mínimos históricos en términos de valores porcentuales de alrededor del 19%, si tomamos en consideración que la libre flotación del tipo de cambio lo tenemos desde el 94 con la liberación del peso en marco de la crisis de ese mismo año, el peso ha pasado de 4 pesos hasta los 22 pesos a lo largo de estos casi 20 años y hoy lo tenemos a prácticamente nada de llegar a la barrera de los 16 pesos.

La cuestión interesante va más allá en el hecho numérico y que a simple vista pareciera que es sinónimo de una economía fuerte y de evolución económica, sin embargo, eso no necesariamente es así, ya que una economía fuerte proviene de un equilibrio en la cuenta corriente, es decir, en las importaciones y exportaciones, y una alteración en el tipo de cambio, implica desequilibrios en la cuenta.

En México contamos con un tipo de cambio flexible, lo que quiere decir que el valor de la moneda está sujeto a la oferta y demanda. Por ejemplo, pensemos llegan muchas empresas extranjeras con dólares, los cuales se tendrán que convertir en pesos mediante la compra de estos, originándose una apreciación del peso debido a la demanda que se generó, provocando que el dólar se empiece a depreciar dado que hay mucha oferta de estos.

La parte importante es como se generan los desplazamientos en la oferta y demanda de divisas, lo que se traduce en nuevos puntos de equilibrios que son los nuevos precios o paridades. Estos cambios se dan normalmente por externalidades, en este caso, externalidades internacionales como el alza en las tasas de interés de la FED, las cuales buscan controlar la inflación en los EEUU, dicho de otra forma, al subir las tasas de interés, la economía se desacelera y aunado a una alta inflación, los dólares dejan de ser atractivos, por lo cual, se cambian a monedas donde establezcan algún tipo de inversión mas rentable, al menos en un aspecto especulativo.

Las interrogantes que surgen son si esto afecta o beneficia a la economía mexicana, y sobre todo, como los ciudadanos ven este efecto. El primero es de orden positivo, donde las importaciones son las que se ven beneficiadas dado que bajaran los precios de todo producto que se compre en dólares, y esto significaría ya sea la posibilidad de adquirir un mayor volumen de productos o tener un mayor margen de utilidad.

Dentro del negativo tenemos dos vertientes, el primero, en el lado de las exportaciones, ya que ahora obtendrás menos dinero por los productos que se vendan en dólares, agregando el hecho de que tenemos una inflación alta, un aumento en el salario mínimo, traduciéndose en compra de insumos y mano de obra con un mayor precio, así como la venta de productos finales mas baratos, disminuyendo significativamente los márgenes de ingreso para los empresarios, los cuales tendrán que ajustar precios generando más inflación. El segundo, son las remesas, ahora el dinero que mandaran alcanzará para menos bienes y servicios, lo cual tendría un efecto en la disminución de los niveles de producción. Sin embargo, todos estos efectos, solo se verían en el mediano plazo, lo cual se empezara a reflejar en el segundo semestre del año, pero más, el siguiente año

Ante este escenario, no se puede hablar de una apreciación primaria del peso, sino de una depreciación del dólar, sin embargo, si podemos hablar de un aprovechamiento de esta situación, donde el peso y ciertas actividades económicas se fortalecen en esta situación.