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Luz de gas

Apuntes: Salud mental y emocional
JAVIER HERNAND GARCÉS
24 de agosto 2023

Gaslighting “luz de gas”

Aunque la traducción de esta palabra compuesta de dos términos “gas” y “lighting” nos lleva a traducir la primera como combustible y la segunda como foco o bombilla de luz, se podría concluir que se trata de “luz de gas” en referencia a un foco que funcionaba con gas para encenderse y producir luz.

El origen de esta expresión se remonta a una película del cine clásico estadounidense “Gaslight”, tiene que ver con la manipulación que ejerce un esposo a su esposa para que ella concluya que está loca y expropiarla de su fortuna. En la película el manipulador esconde las pertenencias de su esposa y luego le informa que fue, precisamente. ella la responsable de haberlas puesto en un lugar que ella no logra recordar, esto es, que fue ella quien las escondió; el abusador finge lamentar los hechos.

“Gaslight (en España, Luz que agoniza; en Hispanoamérica, Luz de gas) es una película estadounidense de 1944 basada en la obra de teatro de Patrick Hamilton Gas Light. La película fue dirigida por George Cukor y contó con Charles Boyer, Ingrid Bergman y Joseph Cotten como actores principales” (Film enciclopedia)

En la película el hombre baja la intensidad de la lámpara de gas y le hace creer a su esposa que es ella la que ve mal porque, según él, el fuego tiene la misma intensidad y éste puede ver bien, todo esto se ambienta en la época cuando no existía la luz eléctrica. El impacto de esa presión hace que la protagonista se sienta que se está enloqueciendo, los mecanismos de defensa que surgen son los de aislamiento, auto estima baja, autocompasión, a su vez, el comportamiento de abusador es amenazante con recluirla en un manicomio. El desenlace de la película es un tanto feliz, el ladrón se pone en evidencia y un investigador lo descubre y lo atrapa.

En la actualidad se conoce el “gaslighting” un abuso psicológico directo al hacer que la víctima dude de su razón o determinación, cuestionar la propia realidad de ésta, negar esa realidad, asegurar que nunca ocurrió, de esta manera sembrar la falsa duda para que la víctima piense que se está enloqueciendo, para que ésta dude de su capacidad cognoscitiva, su memoria, su estado mental y emocional. Las mujeres y la Tercera Edad están entre los más victimizados.

“… gaslighting como “hacer luz de gas a alguien”, “…Intentar que dude de su razón o juicio mediante una prolongada labor de descrédito de sus percepciones y recuerdos”. (RAE)
Aunque hay varios niveles dentro de este abuso, los más comunes y el principio del mismo podría ser un simple “…es que no te acuerdas de lo que haces, o te estás enloqueciendo, eso nunca pasó…” Si este comportamiento y comentarios se repiten estás frente a un abuso, en el que se utiliza una técnica llamada, ‘hacer luz de gas a alguien’ o la “lámpara de gas”, misma que es desastrosa para la salud mental y emocional de otra persona o personas. Las víctimas suelen ser familiares o parejas. El objetivo es que la víctima acepte esa falsa realidad y se auto declare que “tiene problemas de memoria y percepción”, lo cual llevaría a esa persona a estados de depresión ansiedad y duda de su propia salud, mismo que se utilizarán como mecanismos de defensa frente al abuzo y ataques sistemáticos.
Como toda manipulación, ésta puede ser voluntaria o involuntaria, en todo caso hace daño de igual manera, lo importante es identificar la presencia de este abuso, decir “nunca dije eso” cuando de verdad sí lo dijo, eso deja una idea en la persona que escuchó y piensa “¿oí mal, o me lo inventé? Negar lo dicho es manipular con esa técnica de “la lámpara de gas”. Pretender cambiar el sentido de una ofensa con un chiste o decir algo y decir que “olvidas las cosas inmediatamente”.

La práctica de esta técnica es parte de las relaciones tóxicas, te pueden llamar “exagerado, muy emocional, no resiste un chiste” y demás. Los efectos o secuelas que deja este comportamiento pueden ser permanentes y dañinos, podrían hacer dudar la capacidad para recordar, dudar la capacidad de raciocinar o plantear una situación. Dudas sobre la salud mental personal, bajones en el auto estima.

Señales que identifican si estás siendo víctima de este flagelo:

Empiezas a cuestionar tus propias ideas o acciones de manera más frecuente, dudas o piensas que eres muy “sensible” a ciertos comentarios. Si te estás disculpando permanentemente con tus familiares o pareja o jefes. Te observas que estás ocultando sentimientos u opiniones porque piensas que son falsos. Utilizas las mentiras para evitar el conflicto y la posibilidad de ser criticado por algo “que nunca pasó”. Imposibilidad de tomar decisiones sobre lo que quieres decir. Pensar que nada de lo que haces está mal. Dudas de ser una buena persona en general. Todo eso puede ser a causa de una manipulación con la técnica de la lámpara de gas.

Para prevenir y sanarse de este abuso hay caminos que podríamos seguir, si tu pareja o tus amigos/as o un miembro de tu familia te acusan de que no recuerdas lo que hiciste, debes darle atención a eso, nunca aceptar ciegamente que ellos tienen razón, confía en ti mismo/a. Buscar aprobación por todos lo que haces o pretendes hacer podría llevarte o exponerte a que seas víctima de este abuso. Recuerda que tu eres dueño/a de tus pensamientos, no te disculpes por “descubrir” a los/as agresores/as. Un “no me siento cómodo/a con lo que dijiste” es muy saludable, podría ser el principio del fin del abuzo.
Con todo, el gaslighting lo podemos identificar cuando tenemos sentimientos de ansiedad, depresión, angustia, miedo y vergüenza, sensación de que perdamos la cordura o el “buen juicio”, sentimos que somos demasiado emocionales. Si este sentimiento persiste debemos mirar nuestro entorno si hay alguien que nos esté acusando voluntaria o involuntariamente y ejerce un control para que dudemos de nosotros mismos de nuestra memoria, de todo lo que somos.

Este abuso se puede dar entre padres a hijos o viceversa, en situaciones laborales, entre amigos y familiares, en contextos más amplios con políticos que expanden sus miserias al manipular con racismo, misoginismo y xenofobias a amplios sectores de una sociedad. Hacer que dudes de lo que dijiste o hiciste es el indicador más directo de este abuso.
Si esto es lo que te pasa, habla con los implicados discute e infórmales que esta tendencia podría estar ocurriendo.

Javier Hernand Garcés es Licenciado en Derecho, Maestro en Derecho Ambiental y Licenciado en Naturopatía.