martes, abril 16, 2024
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De Afganistán a Ucrania

Mario Mijares

Anoche tuve la fortuna de encontrar en YouTube una película soviética sobre el terrible problema que se dio en Afganistán. El film trata sobre cómo las fuerzas militares rusas entrenan a jóvenes voluntarios afganos para contrarrestar la intervención del ejército norteamericano. Tal como lo han hecho durante años, el imperialismo del norte siempre ve la posibilidad de aprovechar cualquier coyuntura política para inmiscuirse en la autodeterminación de los pueblos, ya que para la oligarquía de guerra es un gran negocio.

Semejante situación se puede corroborar con especial puntualidad en el problema interno de Ucrania. Los empleados de la oligarquía de la industria de guerra le aplaudieron a rabiar al presidente de Ucrania Volodymir Zelensky como jefe de Estado y comandante de las fuerzas armadas.

En el film, el comandante que entrena a los voluntarios les explica el grave problema al que se van a enfrentar, en donde la visión dogmática y fundamentalista del islam, quizás apartada por completo de los preceptos de la religión fundada por Mahoma, lleva a sus practicantes a cometer las peores atrocidades.

El criticar y repudiar el modelo social religioso ha sido una constante en el mundo occidental, sobre todo en defensa de las mujeres del islam. En la película, el director, sin meterse en problemas, pone el ejemplo de una mujer con rasgos caucásicos, quien se desnuda y tiene sexo con todos los jóvenes voluntarios, en donde la lujuria de la chica es parte de esa otra crítica de total libertinaje, ambas posiciones dejan de lado las soberanías políticas que estrechan y golpean al orbe entero. 

El conflicto entre dos intereses oligarcas (Estados Unidos y Rusia) aunque operan cada uno con sus particularidades e intereses propios, no dejan de representar la voracidad de las pasiones humanas. Es una guerra difícil de conciliar, tal como señala el Papa Francisco, pues se trata de una guerra insensata, y de carencia política por ambas partes.