Por cuestiones de trabajo tuve la fortuna de conocer a Melchor Peredo entre 2007 y 2009 –la fecha exacta se me escapa– cuando editamos un calendario con fotografías de sus murales en palacio de gobierno. Yo trabajaba en el Departamento Editorial de la Secretaría de Educación, donde además, por las mismas fechas, coincidí laboralmente con su compañera de vida, la maestra Lourdes Hernández Quiñones, quien para entonces ya era ampliamente reconocida en la gestión y difusión cultural. Coincidimos en algunos eventos culturales, sociales, pero no fue sino hasta agosto de 2016, ya trabajando en La Jornada Veracruz, que adquirí una deuda con él.
Me tocó coordinar (planear, gestionar, pedir colaboraciones escritas y pictóricas, diseñar, revisar, formar y lo que hiciera falta) el primer suplemento cultural de este diario, al cual –en un ataque de pánico y presionado por el tiempo– nombré La Culturosa, con la aprobación del director. Quería que el primer número tuviera alguna ilustración original de algún artista de grueso calibre, y Melchor, generoso como era, me envió algunos bocetos que en aquel entonces eran inéditos. Así la portada del primer número de La Culturosa fue ilustrada por el maestro, gesto con el que quedo en deuda, y que siempre voy a agradecer.
Sobre su obra se hablará en los días por venir, y no faltará quien pueda expresarse mejor que yo, quien la conozca más, o quien tenga más y mejores citas, pues estoy seguro que cualquier cosa que pueda decir aquí, me quedaré corto.
Melchor Peredo, nombrado así por su nacimiento un 6 de enero, fue muralista, maestro, artista, escritor, colaborador. Su labor fue pintar altos muros, como el gigante que era, y forma parte ya de la historia pictórica del país, y de la historia de México y de Veracruz.
- Imagen de portada: Víctor León





