Orizaba, Ver.- Mujeres tomaron las calles para exigir justicia por sus desaparecidos, son madres, esposas, hijas, hermanas de personas que salieron de sus casas, desaparecieron y hasta el momento se desconoce qué fue de ellos. Son integrantes del colectivo “Familiares de Desaparecidos Orizaba- Córdoba”, quienes como cada año marcharon para pedir empatía, pero sobre todo justicia por los suyos. “En México hay más de 100 mil desaparecidos y 50 mil cuerpos sin identificar”.
El calvario de todas pareciera interminable, sus rostros así lo reflejan, pero no les importa. Exigen celeridad en las investigaciones, castigo a los responsables de las desapariciones, pero además solidaridad de aquellos que no pasan por este momento, “no esperemos a que nos suceda para ser empáticos”, se precisa.
“Este 10 de mayo es muy fuerte para nosotras, no es de fiesta sino de lucha y de protesta, es un día más que salimos a las calles para exigir la localización y presentación con vida de nuestros hijos e hijas. Es un día más que nos lastima el corazón la ausencia de un ser querido, duele mucho, cala hasta los huesos, pero ni eso nos detiene para seguir adelante. Hoy tomamos las calles, pero pedimos comprensión a la sociedad en general, no los queremos retrasar, pero sí solicitamos que nos comprendan”.
Las madres piden comprensión: “el corazón duele y duele mucho. Nuestra marcha no tiene ningún afán de molestar, sino simplemente sensibilizar; que nuestros hijos no sean olvidados. Ellos no son un número, tienen un nombre y apellido, pero sobre todo una familia que los ama”.
También alzan la voz por todas aquellas madres a quienes no les dio tiempo encontrar a sus hijos y que la muerte las sorprendió. “Le pedimos a la sociedad que se una, que sean empáticos y alcen la voz por un desaparecido”.
La desaparición de personas en el país es un tema que pareciera se salió de control, pues las cifras indican que hay más de 100 mil, “pero también hablemos de las cifras negras, de todas aquellas personas que no los busca su familia y que ni siquiera hay una ficha o una denuncia. Son más de 50 mil cuerpos en los servicios médicos forenses que esperan a ser identificados para tener un encuentro digno con sus seres queridos.
Estas cifras “son para un país en guerra, es exorbitante y lamentable la situación que vivimos. Hoy las madres de los desaparecidos venimos a gritar nuevamente que nos hacen falta, que los esperamos todos los días, que la ausencia duele como el primer día y que queremos que vuelvan a nosotras. Salimos a caminar, queremos que la gente entienda nuestro dolor y que los desaparecidos no sean olvidados. Con nosotras vienen también padres, hermanas y hermanos, hijas e hijos, nietos, sobrinos, primos, todos para gritar vuelve a mí. Queremos ser visibles, queremos que la gente sepa que hay personas desaparecidas, que entiendan que a cualquiera le puede pasar y que solo unidos podremos hacer frente a esta grave problemática social. ¿Cuántos Días de las Madres más vamos a salir a las calles? Todos los que sean necesarios, mientras falte alguien seguiremos exigiendo su regreso. Hemos cambiado las pequeñas vanidades de arreglarnos para ir a comer, por una gorra y tenis para venir a caminar. Cambiamos las canciones que nos gustaban por las consignas que gritamos hasta desgarrar la garganta. Las flores las traemos ahora nosotras para simbolizar el amor, la esperanza y la luz que nos une con un solo objetivo: encontrar a nuestras hijas e hijos”.
Explicaron que “esa madre aprende a vivir con la tristeza, ésta se vuelve una compañera incómoda. Su vida es un reto, y aunque es fuerte el dolor también causa estragos en el cuerpo. Aparecen las dolencias físicas que su corazón de madre no es capaz siquiera de comparar con la dolencia del alma”.
Y continuaron: “estamos aquí decenas de madres a quienes se nos ha acabado el ánimo por celebrar este día; mujeres que hemos dejado de lado el gusto por un regalo, no hay más alegría por la llegada de este día, al contrario, se ha convertido en un doloroso recordatorio de que faltan nuestros hijos.
Lo que no se ha terminado es el amor de madre, ese al que nos aferramos para poder soportar la ausencia. El amor de madre no caduca, no pasa de moda, no se cansa, no cambia, no se apaga. El amor por ellos perdura y es el que nos permite seguir en pie, en espera de que lleguen”.
Ese amor de madre, consideran, “nos ha permitido sacar las fuerzas que no creímos tener para abrir la tierra, para tomar un pico, una pala o una varilla y cavar, revisar las piedras, parar por un momento y seguir. Hay quienes piensan que, con el paso del tiempo, el dolor disminuye, pero no es así. Ese dolor se va acrecentando, no se borra. Nos ilusiona pensar que, en este día tan especial, llegarán nuestros hijos y podremos abrazarlos. El regalo más grande y hermoso sería tenerlos de regreso y aunque la posibilidad parezca lejana, creemos genuinamente que puede pasar. Cuando ya no nos quedan fuerzas, la fe nos sostiene y volvemos a buscar, a salir y pedir justicia. Cada año lo gritamos y no nos cansaremos de hacerlo. ¿Dónde están? Los desaparecidos nos hacen falta a todos. Buscamos certezas y verdad, y se quiere justicia y paz. Nadie tiene el derecho de desaparecer a nadie”.






