APUNTES: Los Graniceros y el Hombre Rayo.
Javier Hernand Garcés
Dentro de la cosmovisión de la América pre-europea, específicamente en las regiones andinas y meso americanas, hay un aspecto que se ha venido a llamar: “Los Trabajadores del Tiempo en la Cosmovisión Indígena”, los Graniceros y el Hombre Rayo. Son intermediarios entre los poderes cósmicos y el ser humano, tienen la capacidad de modificar o manipular el clima, a estas personas se les considera gente con un don o poder especial para tal fin. Dicho don o poder ha sido otorgado por la misma naturaleza, es un pacto entre el hombre y las fuerzas universales. Según la antropóloga Luz María N. Elías, en su obra sobre los graniceros, estos individuos son “designados por el rayo para actuar como intermediarios entre las fuerzas naturales y la comunidad” (Elías, 2014). Los conocimientos les dan poderes especiales, “…son los guardianes del bien común”. Su campo de acción se da en regiones donde los fenómenos naturales tienen mayor incidencia e impacto con resultados desbastadores para habitantes y región en general.
El Hombre Rayo, se le considera una figura mítica, en las culturas andinas y mesoamericanas, se le vincula con deidades o espíritus relacionados con los fenómenos naturales, en especial con las llamadas “tormentas”, esto es, los rayos, truenos, relámpagos y centellas. Las interpretaciones sobre el Hombre Rayo suelen variar de cultura a cultura, aunque en todas simboliza la fuerza y poder destructivo del rayo y la fuerza para atraer fertilidad a la tierra de cultivo.
En la Cultura Andina el Hombre Rayo se asocia con Illapa, el dios del trueno y el rayo, en la cosmología Inca controla la lluvia y el clima, al igual que las cosechas. A Illapa se le ilustra como un hombre que vive en los cielos, de donde dispara sus rayos con honda o hacha.
En Mesoamérica el Hombre Rayo se le asocia con dioses como Tláloc, es la deidad de la lluvia y el rayo en la mitología mexica. A Tláloc se le representa como el dios que controla las tormentas, el agua y la fertilidad.
“Aunque Tláloc en sí no es llamado explícitamente «Hombre Rayo», sus funciones y atributos (relacionados con el rayo y el trueno) están en línea con las características de esta figura. El rayo, en esta visión, también era visto como un poder sagrado que tenía la capacidad de destruir y renovar la vida”. (N Elías).
El Hombre Rayo representa la dualidad del rayo. Es destructivo y a su vez, vital para el campo y las cosechas. Muchos lo consideran al rayo, al relámpago y la centella una especie de puente entre el cielo y la tierra, “…conecta lo divino con lo humano”. A este personaje se lo invoca en rituales que tienen que ver con la agricultura, la protección misma de las tormentas y la purificación.
En el caso de los graniceros también son clave en la cosmovisión de Mesoamérica con relación al clima y la naturaleza, tiene que ver con la conexión espiritual con los elementos, se dedican a mantener un equilibrio entre la humanidad y la naturaleza, velan por las cosechas, la seguridad y armonía de plantas, animales y gentes.
Jacobo Grinberg incluyó en sus estudios científicos explicaciones que se relacionaban con las tradiciones chamánicas y el decir popular de los habitantes, Grinberg integró la ciencia que explicó en experimentos controlados en laboratorios universitarios con la espiritualidad.
“…los «hombres rayo» y los «graniceros» eran personas que habían desarrollado una capacidad de conexión con un «campo de energía» denominada «lattice» (malla o red energética). Estos individuos tenían acceso a dimensiones de la realidad que la mayoría de las personas no perciben, lo que les permitía interactuar y manipular las fuerzas climáticas a través de un estado alterado de conciencia. (J. Grinberg, Los Chamanes de México)
Con frecuencia los graniceros se ubican en la zona central de la república mexicana. Esto es, Estado de México, Tlaxcala, Morelos y otros lugares. Se les atribuye capacidades de controlar el clima, particularmente el granizo, fenómeno éste letal para las cosechas y viviendas. A los graniceros se les considera personas con un don muy preciado se transmite por acción y selección divina, aunque también puede causarse por alguna circunstancia.
“…tras algún evento significativo, como haber sido alcanzados por un rayo, lo cual les otorga un estatus especial y los convierte en hijos del rayo.» (N Elías)
En todo caso, la labor de los graniceros es realizar rituales y ofrendas en el propósito de comunicarse con la naturaleza y los fenómenos atmosféricos, utilizan prácticas sincréticas de las creencias ancestrales y el cristianismo católico. Invocan al dios Tláloc le oran para que la lluvia sea de una magnitud que no destruya a las cosechas y si es grande que se dé en lugares donde no haga daño a nada. Muchas veces estos rituales se acompañan con danzas, ofrendas de deliciosos platillos, agua bendita y amuletos.
En muchas comunidades los graniceros son reconocidos, gozan de respeto comunal, los contratan para que intervengan para proteger las cosechas.
Con todo, los graniceros y hombre rayo son trabajadores del tiempo, se les considera como parte importante en la estabilización del clima y la naturaleza. Son el puente espiritual con la madre tierra, protegen física y espiritualmente a los humanos, plantas y animales. El científico Grinberg en sus libros sobre “Chamanes en México” explicó:
“…estas personas son elegidas por los «trabajadores del tiempo», espíritus del mundo invisible, que los seleccionan a través de pruebas, como ser impactados por un rayo. Solo aquellos que sobreviven a esta experiencia son reconocidos como graniceros y adquieren el poder de influir en el clima. Según Grinberg, estos ritualistas operan en lugares sagrados, como montañas y cuevas, conectándose con estas fuerzas a través de trances y rituales específicos” (La Conquista del Templo)
Para la elaboración de este escrito también consulté el trabajo de Elías, Luz María N. Graniceros: Hombres Rayo y Trabajadores del Tiempo en las Comunidades Indígenas de México. 2014.
Javier Hernand Garcés es Licenciado en Derecho, Maestro en Derecho Ambiental y Licenciado en Naturopatía






