Lorenzo León Diez
Héctor Aguilar Camín envío un mensaje en X señalando que es “difícil de explicar” el éxito de Las mañaneras, cuando es un bodrio que realiza la polarización. Como era de esperarse, el presidente Andrés Manuel López Obrador respondió a su comentario: Es por que la gente se siente identificada con la transparencia.
Ciertamente Aguilar Camín, para desfortuna de su biografía historiográfica, perdió todo sustento moral o ético, cuando Carlos Salinas de Gortari, ya siendo ex presidente, difundió las tarjetas que recibió con “un abrazo” solicitando el adelanto del saldo de los sesudos textos que para el área educativa pergueñó su equipo de sabios de E Colegio de México y Nexos, así como los jugosos cheques que recibió (que se volvieron a mostrar en la pantalla de La Mañanera 360, que tan bien dirige, haciéndole honor a su padre, Jorge Armando Rocha).
Sin embargo el presidente no ignora a Camín por eso, ni a Enrique Krauze que recibía a su vez los cheques del gobierno de Felipe Calderón a través de la SEP, comprándole miles de ejemplares de su revista Letras Libres al precio de portada para la red de bibliotecas públicas.
Camín podría explicárselo fácilmente si acude a su especialidad profesional: la historia.
Está registrada esta recomendación de Wiston Churchill a un estudiante en 1953: “Estudia historia, estudia historia…la historia atesora todos los secretos de la gobernación de Estado”.
De ahí el “historicismo”, concepto creado por Antonio Gramsci en los años años 20-30, décadas en las que la radio es el invento tecnológico determinante en los procesos sociales del fascismo, pero también del liberalismo democrático y el bolchevismo Hitler explica que “sin la radio no hubiéramos hecho lo que logramos” y a su vez el liderazgo de Churchill así como el de Stalin, no se hubieran realizado tal como fueron sin este medio de comunicación masiva, donde se transmitía no sólo para la población de su propio idioma sino en emisiones especializadas en los del enemigo (inglés, alemán, ruso, aparte de otras lenguas).
De la importancia de la radio en el conflicto de la Segunda Guerra Mundial nos la da este dato: En todas las ciudades de la Europa ocupada por el tercer Reich “se empezaría a castigar con la pena de muerte a todo aquel que escuchara los discursos radiados de Churchill”.
¿Cómo explicar el éxito de Las mañaneras? Simple, aplicado el concepto gramsciano que consiste en la importancia de una acción política planeada desde los hechos, informada con datos históricos y flexible en términos de táctica.
En México no conocemos una experiencia como la europea, donde los líderes se expresaron y dirigieron sus mensajes a través de la radio, un verdadero teatro histórico e histriónico: Stalin, Churchill, Hitler y Mussolini, son creadores de verdaderas obras maestras de piezas oratorias.
El proceso mexicano cursó por un camino donde el Estado “concesionó” las ondas electromagnéticas, a los empresarios privados, que crearon los emporios que conocemos. Es famoso el dicho de Emilio Azcárraga, quien se reconocía como “soldado” del presidente Echeverría, y que abrió sus canales para la denostación y ataque frontal contra Excelsior de Scherer.
El éxito de Las Mañaneras se puede explicar también con el concepto gramsciano que tanto usa el presidente de “intelectuales orgánicos”, donde sitúa a Camín y Krauze como las cabezas rectoras de este nutrido conjunto de periodistas, escritores y demás palabreros (locutores, etc.), que surten con sus textos y voces a la radio, la televisión, la prensa y las redes de “informaciones” y análisis de la actualidad política.
Intelectuales orgánicos es una categoría compleja que distingue a su interior a los intelectuales culturales y los intelectuales técnicos, nociones relacionadas a su vez con otro concepto: hegemonía, que define a la clase social dominante o que busca serlo en subordinación -estructural (económica) pero también ideológica- de las clases subalternas: los pobres.
El presidente cuando se refiere a los intelectuales orgánicos del poder, señala tanto a los intelectuales técnicos (los economistas y financieros neoliberales, pero también a quienes ostentan funciones burocráticas o formales que se mantienen como una casta o un grupo sacerdotal dentro de la hegemonía establecida y se jactan de una supuesta autonomía personal y grupal (exactamente como los dignatarios del poder judicial) y quienes forman el paisaje cognitivo de la hegemonía: las personas sienten pero no comprenden ni saben, mientras que los intelectuales saben pero no comprenden ni mucho menos sienten, y la prueba la da precisamente la inexplicabilidad que tortura a Aguilar Camín.
En el caso de los intelectuales culturales, se definen como aquellos que forman vanguardias artísticas y contribuyen a ganar hegemonía. En general intelectuales orgánicos tienen roles y características muy diferentes. Emergen del seno de clases sociales específicas para organizar las adaptaciones de orden establecido que sean necesarias por obra de los partidos políticos, las asociaciones civiles y espirituales, las artes y los medios de comunicación.
Y en este orden viene a cuento en la cadena conceptual gramsciana otro término: bloque histórico, que es la formación de una hegemonía ascendente lograda en procesos educativos y de conciencia política ciudadana, donde los medios masivos tienen la importancia fundamental.
En México estos medios eran hasta hace poco hegemónicos (la mafia del poder) y una de las tareas más decisivas emprendidas por la 4T es la creación de una nueva hegemonía a partir de las emisiones cotidianas del presidente.
Dicho esto, creo que Aguilar Camín puede explicarse lo que tanto les angustia: el pueblo mexicano había estado avasallado por televisa, tvazteca, y todo el corporativismo por el que se drenaba el erario público, en favor de esta hegemonía que todos los días el presidente describe con gráficas, alocuciones de los responsables institucionales en todas las ramas del Estado y de frente a los enviados por los medios masivos de comunicación que ya no dictan, como antes, la “agenda” pública y más bien tienen que tomar nota de este acontecimiento que significa al Estado abierto y la doctrina del Humanismo Mexicano.




