La violencia en nuestro planeta tiene diversas fuentes de origen que incluyen el vivir en un sistema patriarcal en el que los “hombres” específicamente, se consideran superiores en todo el sistema de vida (superiores incluso a las mujeres). México es el tercer lugar del mundo en casos de maltrato animal, y el 86 por ciento de los agresores son hombres. Más aún, la violencia animal se ejerce desde diferentes maneras que parecieran ser minimizadas, como son el uso de animales en la investigación científica, en la producción de alimentos o en el uso de animales por placer en la industria de productos para belleza, o uso de piel de animales, para producir múltiples artículos superfluos que alimentan a una sociedad totalmente antiética, consumista y egocentrista.
Está claro que los valores principales de la sociedad actual se enfocan a la economía imperante del sistema capitalista y desde una perspectiva de supuesta superioridad en inteligencia al resto de los animales; superioridad que no ha sido probada por los propios humanos y que cada día más se pone en duda. Imagínese usted que ahora habremos de utilizar “inteligencia artificial”, porque estamos perdiendo la propia. Lo que sí está a la vista, es que de acuerdo al BID (Banco Interamericano de Desarrollo), 7 de cada 10 “mascotas”, padecen maltrato y violencia. ¡Y estamos hablando de mascotas con dueños!
El hecho que México ocupe el primer lugar en maltrato animal a nivel Latinoamérica y sea la tercera nación donde más actos crueles e inhumanos se cometen contra animales alrededor del mundo, nos demuestra no sólo una enfermedad mental en la ciudadanía, sino también una clara descomposición social; una clara psicopatía que se relaciona a la criminalidad y a las conductas antisociales. La causa principal de la violencia animal en México, es la violencia innata que llevan consigo mismos los humanos hasta contra su propia especie. Unido a lo anterior se agrega la ignorancia y falta de educación; el desconocimiento de que son seres sintientes, inteligentes, que se comunican entre sí, poseen conciencia, reaccionan ante los estímulos, sienten dolor, se estresan y padecen sufrimiento. Y una causa que se añade y es la peor, es la perversidad de los seres humanos que buscan la satisfacción en el sufrimiento de los animales, porque la violencia animal no solo se refiere a golpes ni a intencionados actos despiadados, puede adquirir muchas formas diferentes, e incluso, disfrazarse como algo normal. Acciones como generarles angustia, terror o estrés también constituyen actos de maltrato. Asimismo, un tipo cada vez más común de violencia, es el abandono en las calles de todo tipo de animales (principalmente perros y gatos) para que no recuerden cómo regresar a casa. Y uno peor es que se les limite su libertad con cadenas o dentro de espacios muy reducidos y hacinados, sin alimento, agua limpia o un techo que los proteja del clima.
Sin embargo, una de las más claras y terribles muestras de violencia, se genera en la producción de alimentos. Se dice que «Si los mataderos tuvieran paredes de cristal, todos seríamos vegetarianos”, no solo por la manera en que viven esos animales, sino por la violencia terrible en la que mueren. Las condiciones de visa son deplorables: los animales tienen vidas muy cortas dentro de jaulas sucias y muy pequeñas, no hace falta ver imágenes. Contrario a las normas de seguridad, higiene y muerte digna al animal, en los mataderos se golpea y mutila aún con vida a pollos, cerdos, vacas, patos y otros animales destinados al consumo humano.
Actualmente, el veganismo va ganando poder entre la población mundial como forma de evitar el sufrimiento animal. Algunos definen al veganismo como un estilo de vida en el que se busca excluir de manera definitiva toda forma de explotación y crueldad hacia los animales por la obtención de alimentos, vestimenta o cualquier otro propósito.
Es URGENTE atender el problema de violencia animal. No incluye solamente crear leyes, sino prevenir su degracia, ya que la justicia no se aplica ni en seres humanos, menos aún la aplicarían en animales. Deben existir más centros de salud gratuitos o de muy bajo costo, campañas nacionales de esterilización, apoyo a albergues temporales, promocionar la adopción y no la compra y venta, y sin duda, debe ser motivo de cárcel para los infractores, porque está clarísimo que alguien que maltrata a un animal tiene tendencias a ser un delincuente; ya es un delincuente de hecho y éste es ya un problema social que nos está afectando a todos y todas, día con día. Es urgente atenderlo.
Ana Luz Quintanilla Montoya
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