Beatriz Torres Beristáin, adscrita al Centro de Investigaciones Tropicales (Citro) de la Universidad Veracruzana (UV), participa en un estudio en la zona del río Jamapa, espacio relacionado con el agua proveniente del deshielo del glaciar Jamapa del Pico de Orizaba (Citlaltépetl), que llega al Golfo de México brindando riqueza hídrica.
La investigadora destacó que también se han observado riesgos debido a que se está dejando de preservar esos espacios, lo que significa una llamada de atención en el sentido de que hay muchas cosas por hacer y que se podría estar trabajando en ello.
Esta investigación y hallazgos los aportó a la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) –anteriormente Consejo Nacional de Humanidades, Ciencia y Tecnología (Conahcyt)– para ser incorporados a la plataforma Aguas y Cuencas de México; lo comparte también en el artículo “Intercambio colaborativo e incluyente de información sobre el agua en la cuenca del río Jamapa”, en La Noria Digital (https://cimav.edu.mx/lanoriadigital/upload/portfolio/LaNoriaDigital14.pdf) que se publica con el apoyo del Conahcyt al proyecto “Consolidación del Programa Nacional Estratégico en conocimiento y gestión en cuencas del ciclo socio-natural del agua, para el bien común y la justicia ambiental”.
Respecto de la plataforma, Torres Beristáin dijo que ahí se busca poner información de otros lugares –algunos oficiales, otros universitarios– y en su caso le corresponde gestionar que la información de la UV se vincule con este sitio, como serían los bebederos impulsados por la Coordinación Universitaria para la Sustentabilidad (Cosustenta).
Ríos están disminuyendo sus caudales, advierte estudio
La investigadora del Citro comentó también que los ríos están disminuyendo sus caudales debido a su explotación; mencionó que en época de lluvias tienen exceso de agua y en tiempo de secas los disminuyen extremadamente y sus orillas se empiezan a ocupar, lo que se puede observar en aquellos que cruzan por zonas urbanas. “La gente cree que se puede construir en esos espacios. Cree que están ganándole terreno, pero en realidad se está poniendo en riesgo”.
Agregó que es importante recuperar las zonas arboladas, llamadas “bosques de galería de los ríos”; que permanezca su sinuosidad, los meandros (curva descrita por sus cauces), pues dan protección a los habitantes que viven cerca de ellos.
Refirió que sí se reduce parcialmente y esto es un efecto vinculado al cambio climático. Entonces, la intensidad de la lluvia se concentra en menos tiempo y son más abundantes, pero también las sequías se vuelven más extensas.
Por otra parte, calificó de “terrible” la contaminación de mantos acuíferos, “porque nuestra agua superficial –y es algo que tenemos que entender– siempre está vinculada con el agua subterránea que muchas veces brota en ríos, en manantiales, y cuando botamos agua sucia que no está tratada, se infiltra parte de esos contaminantes”.
Explicó que la naturaleza es benévola y las trata pero otras no. Entonces esa agua llega otra vez a manantiales y ríos, se nos regresa a los seres humanos. “Todos (los) queremos limpios y podemos hacer muchas cosas para que así sea. Esa es nuestra responsabilidad. Son de los elementos más nobles que hay. Si los dejamos de contaminar tienen capacidad de recuperación, se van a depurar y cambiarán rápidamente”, aseguró Torres Beristáin.
En ese sentido, considera que en cinco años se podría encontrar vida, peces y renacuajos pues su potencial de recuperación es gigante en los ecosistemas.
La cuenca del río Jamapa
En la cumbre del volcán Pico de Orizaba, a más de 5 mil 600 metros de altura está el glaciar Jamapa, donde nace el río homónimo. A lo largo de su recorrido hasta desembocar en el mar esta cuenca atraviesa y abastece de agua a ciudades importantes como la zona metropolitana de Veracruz-Boca del Río, la de Córdoba, las ciudades de Huatusco y Coscomatepec, así como a más de mil localidades rurales. En la sección veracruzana de la cuenca habitan más de 530 mil personas.
Más allá del río Jamapa hay todo un cuerpo que lo sostiene y alimenta a lo que llamamos cuenca. Se trata de una red de manantiales, lagunas, arroyos y canales pluviales que recogen tanto la lluvia como las descargas, conduciéndolas hasta sus dos cauces superficiales principales: el Cotaxtla y el Jamapa, los cuales se unen en las afueras de Boca del Río. La cuenca, que ocupa 5.5 por ciento de la superficie del estado de Veracruz, conecta el Parque Nacional Pico de Orizaba con el Parque Nacional del Sistema Arrecifal Veracruzano (PNSAV).
¿Qué problemas enfrenta este territorio? Crece uso en ciudades
Hay conflictos entre las zonas abastecedoras y metrópolis por el creciente uso de agua urbana, industrial y turística como el proyecto Bandera Blanca, que buscaba proveer de agua a Córdoba desde el nacimiento del río Atoyac, cuerpo de agua que enfrenta desafíos como su desaparición hace siete años, en marzo de 2016.
En Veracruz, hay procesos de relevancia nacional como la privatización del organismo operador del agua de la metrópolis, manejada desde 2016 por una filial de Aguas de Barcelona y Odebrecht. Además, se está haciendo la ampliación del puerto de Veracruz, proyecto ligado a la construcción del Corredor Transístmico Coatzacoalcos-Salina Cruz.
Esta expansión favorece a varias industrias en el puerto como Tenaris Tamsa en el sector del acero, así como a Nestlé, que está construyendo una fábrica de café soluble de alcance local, regional y continental. Asimismo, el proyecto cervecero Constellation Brands también tiene alcance internacional en la parte baja de la cuenca.
Esta dinámica urbano-agroindustrial se sustenta en cambios de uso de suelo en el conjunto de la cuenca que provocan la pérdida de vegetación forestal y, por consiguiente, de la dinámica hídrica.
Por ejemplo, en la cafeticultura se está produciendo una transición de variedades que se asociaban al bosque de niebla hacia variedades de sol que no requieren de un estrato arbustivo que le dé sombra.
Igualmente se ha observado un fuerte aumento en la expansión de monocultivos de aguacate, limón y otros cultivos altamente dependientes de agrotóxicos como la caña de azúcar o la papa. El uso de agrotóxicos afecta la calidad del agua y se suma a las descargas generadas por la actividad de las granjas de pollos y la falta de plantas de tratamiento de aguas residuales urbanas.
El impacto de la contaminación en la salud es notable en ciudades como Córdoba, donde hace 30 años sucedió la explosión de la formuladora de plaguicidas llamada Agricultura Nacional de Veracruz SA (Anaversa).






