InicioEditorialLa soberanía que se sostiene

La soberanía que se sostiene

- Advertisment -spot_imgspot_imgspot_imgspot_img

Más que una conmemoración, el acto del 1° de mayo fue una demostración de algo concreto: hay una base social real en un momento de presión externa. No de despliegue ni de movilización inducida.

Ésa es la clave. La soberanía se sostiene en una estructura interna que la respalda. Sin esa base, cualquier posición es vulnerable. Con ella, el margen cambia. Esa base hoy tiene un rasgo: coincide con los trabajadores. Es la base del pueblo, ese que produce la riqueza. 

No por pactos corporativos ni controles gubernamentales. Por hechos. El salario mínimo ha subido de manera sostenida. La precarización dejó de ser política pública. Hay estabilidad en el empleo formal. Eso se traduce en algo simple: la gente siente mejora en su ingreso. De ahí sale el respaldo. No es un sindicato ordenando. No es una estructura bajando línea. Es una relación directa: si mejora la vida material, hay apoyo.

Esa es la diferencia con el pasado. Durante décadas, el vínculo fue corporativo. El trabajador no apoyaba: obedecía. La lealtad se negociaba y se administraba desde arriba. En el neoliberalismo empeoró. Persecución e incluso muerte a líderes sindicales.  Eso ya no funciona así.

Hoy la relación es más incómoda para sus críticos porque no depende de intermediarios. Depende de resultados. Y cuando esos resultados llegan a millones, el respaldo no necesita organizarse: aparece.

Y ahí se vuelve estratégico. Porque mientras desde fuera se presiona —y desde dentro la derecha lo celebra— esa base interna fija el límite de la fuerza interna. Es margen real de maniobra.

Quien apuesta a que la presión externa doble al gobierno está ignorando eso. O peor: lo sabe y apuesta a romperlo.

Por eso el contraste es tan claro. De un lado, una relación construida en la distribución del ingreso. Del otro, la vieja lógica de subordinación, ahora trasladada al plano externo.

El 1° de mayo lo mostró sin rodeos: la soberanía no se defiende en abstracto. Se sostiene en la vida cotidiana de quienes trabajan. Ahí está su fuerza. Y también su límite.

ARTÍCULOS RELACIONADOS

Lo más reciente

- Advertisment -spot_img
- Advertisment -spot_img