La sentí partir y ayer, en efecto, este plano me dio mucho pesar de que sus últimos años los haya vivido creyendo que fui un monstruo que abusó de sus bisnietos; que la estafó y arruinó la vida de toda una familia. De mi familia.
Usted tuvo siempre la mayor consideración hacia mi persona. Me trató amorosamente así como a mis hijos. Siempre le estaré agradecido por ello y por toda la ayuda que nos brindó en lo material. No pude, bajo mis circunstancias, llegar a tener la oportunidad de hacerle ver la verdad. Esto, su partida, me hace sentir impotente e ingrato.
Ahora que ha trascendido a otro plano, espero que su alma encuentre paz, entendimiento y sosiego. Y que desde esa posición la ayude a encontrar la fuerza para enfrentar y expiar todo el mal que su miseria vital sigue procurando a tantas personas.
