Coatzacoalcos, Ver.- Petróleos Mexicanos (Pemex) está utilizando agua del río Uxpanapa para las labores de enfriamiento y control del incendio en el pozo Krem‑1, una práctica que no está contemplada en el Manifiesto de Impacto Ambiental (MIA) autorizado para la operación del proyecto. La medida ya afecta a comunidades indígenas y campesinas de la zona rural de Las Choapas, denunció Ramón García Sánchez, integrante del comité jurídico de la Alianza contra el Fracking.
El representante explicó que, tras visitar el territorio hace dos meses, encontraron una situación “totalmente anormal”, comparable sólo con casos extremos registrados en otros países.
Señaló que el pozo Krem‑1 se encuentra “desatado”, sin control técnico, y que Pemex no hace monitoreos adecuados sobre las emisiones reales que cruzan la frontera de Las Choapas hacia Tabasco.
De acuerdo con García Sánchez, organizaciones acompañantes han encabezado el monitoreo satelital que muestra la dinámica de la nube de contaminación desplazándose hacia Tabasco. A pesar de ello, Pemex no reconoce la necesidad de un monitoreo riguroso ni la magnitud del impacto ambiental.
La Alianza también denunció que la empresa omite el carácter indígena del territorio afectado, clasificando los daños únicamente como impactos a campesinos y ganaderos, sin reconocer los derechos colectivos de las comunidades tzotziles y tzeltales asentadas en la región.
El comité jurídico indicó que el uso del agua del río Uxpanapa es ilegal, pues la concesión otorgada a Pemex solamente permite el uso público y doméstico, no su explotación industrial para atender emergencias petroleras. Habitantes confirmaron que los ríos están siendo utilizados para enfriar equipos y estructuras, lo que compromete el suministro para consumo humano.
“Pemex está ocupando agua del Uxpanapa para enfriar el pozo y los equipos. Eso no está previsto en el impacto ambiental. La concesión era para uso doméstico, no para uso industrial”, advirtió García Sánchez.
Especialistas petroleros que integran la Alianza contra el Fracking señalaron que Pemex perfora nuevamente para desviar el flujo del gas, una maniobra riesgosa que evidencia que el pozo se descontroló por un mal manejo de los fluidos de perforación.
La falta de técnica y experiencia del personal habría permitido que el gas se liberara sin contención, provocando la explosión y el incendio que continúa activo desde el 5 de marzo.
La Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) rechazó en varias ocasiones los trabajos en el pozo Krem‑1, hasta que Pemex presentó un proyecto que supuestamente cumplía con los requisitos técnicos. Sin embargo, la empresa no aplicó las medidas de vigilancia ni los estudios sociales y ambientales que la CNH había establecido como obligatorios.
Ante las omisiones detectadas, la Alianza contra el Fracking interpuso una denuncia popular por las afectaciones ambientales, sociales y culturales que el incendio del pozo Krem‑1 ocasiona.
Las comunidades aún enfrentan contaminación, uso indebido del agua y falta de información clara sobre los riesgos reales, mientras el incendio permanece activo y sin una fecha definida para su control definitivo.
Emisión de gases bajo control
Pemex aseguró que mantiene labores para controlar el incendio en el pozo Krem‑1, ubicado en la zona rural de Las Choapas, y que las emisiones de gases se mantienen por debajo de la norma oficial.
En un comunicado, Pemex destacó que personal técnico especializado, propio y de empresas de servicios, continúa con trabajos de enfriamiento y apagado del pozo. Afirmó que instaló equipos para medir temperatura, ruido y emisiones, con el fin de garantizar la seguridad tanto del personal como de las comunidades cercanas.
La petrolera también respondió a las quejas por los intensos olores que se perciben en la zona, pues la calidad del aire se evalúa de manera permanente mediante dos laboratorios móviles operados por el Instituto Mexicano del Petróleo. Según la empresa, los resultados indican que las concentraciones de contaminantes se mantienen “por debajo de los límites máximos permitidos”.
No obstante, Pemex no reconoce públicamente las molestias reportadas por habitantes ni los efectos acumulados de más de tres meses de combustión continua.
La empresa añadió que la temperatura derivada del incendio disminuye a niveles normales a 200 metros del pozo y que el ruido baja a límites permisibles a partir de los 300 metros. También subrayó que la comunidad más cercana se ubica a cuatro kilómetros, por lo que –según su versión– no se han reportado vibraciones fuera de esa zona.
En cuanto al escurrimiento de hidrocarburos líquidos, Pemex informó que construyó diques y colocó barreras de contención en los arroyos cercanos. Enfatizó que la presencia de hidrocarburos “ha disminuido significativamente”, aunque no detalla el volumen recuperado ni el impacto ambiental acumulado.
La empresa destacó que mantiene Unidades Médicas Móviles para atención primaria a la población y una unidad médica en el campamento del pozo, donde afirma que no se han detectado casos de intoxicación. Sin embargo, no presenta datos sobre consultas, diagnósticos o síntomas atendidos.
Pemex reiteró que trabaja para la “pronta conclusión” de la contingencia y reafirmó su compromiso con la protección de la población y el medio ambiente, pese a que el incendio continúa activo desde hace casi cuatro meses y las comunidades reportan afectaciones
El pozo Krem‑1 se incendió el 5 de marzo de 2026, durante la perforación a 3 mil 336 metros, cuando hubo un flujo inesperado de gas que provocó la explosión en el cabezal y, posteriormente, el incendio. Pemex canalizó el gas al quemador como medida de seguridad, pero la fuga en las conexiones superficiales mantiene el fuego activo desde esa fecha.
