Vista la circunstancia del planeta luego de la paralización del miedo por virus multimutantes, seguida del miedo a una guerra económica potencialmente definitiva entre modelos capitalistas, seguida a su vez del ahorcamiento económico del continente europeo por el desabasto de los combustibles de Rusia que a su vez es seguida del armado modular de una crisis alimentaria sin precedentes en Europa por la interrupción de las importaciones de granos provenientes de Ucrania, más el fenómeno de La Niña que ha impactado en la producción agrícola mundial, el sentido común sugiere la conveniencia de cambiar el paradigma. El modelo actual basado en la estupidez conceptual de “la mano invisible del mercado” es suicida.
Es preciso consolidar y expandir un cambio de paradigma que coloque al gobernado y al bienestar colectivo en el centro de los procesos de toma de decisiones. Ello supone el entendimiento de que los procesos de producción de satisfactores pasan por los principios sostenibilidad ambiental. Y ello implica gobiernos que intervienen como actores económicos, no meros facilitadores del mercado.
Ya existe un movimiento que anhela la transición del paradigma actual a uno nuevo y realmente sostenible; de hecho, se presume que ya estamos en una trayectoria que dará forma a una nueva sociedad planetaria; aunque, debido a fisuras culturales, sociales y políticas, el resultado realmente incierto.
Ya existe la conciencia traducida en acción sobre el imperativo de avanzar en la definición de un escenario alternativo alargo plazo que examina los requisitos para construir un nuevo paradigma sostenible mediante la identificación de estrategias, agentes de cambio y valores para una nueva agenda fuera de las lógicas del la ganancia ad náuseam.
En efecto, hay un número creciente de personas que han llegado a la conclusión de que no podemos permanecer en el actual paradigma impulsado por las lógicas del mercado y la ganancia privada si lo que se quiere es la sobrevivencia de la especie.
Se entiende que una de las primeras tareas necesarias para planetizar el movimiento es la obvia necesidad de definir la economía política específica para el nuevo paradigma.






