Agencias
Los comerciantes provenientes de los estados de Puebla, Tlaxcala, y la Ciudad de México, que llegan año con año a instalarse en las calles del barrio El Dique con motivo de las fiestas guadalupanas, lamentaron que el frío y las lloviznas de estos días impidieran que familias y devotos se animaran a salir y comprar.
Asimismo, debido a que no han tenido las suficientes ventas para cubrir los gastos de traslado y alimentos, más el permiso al gobierno municipal que autoriza colocar el puesto en la vía pública, algunos de los vendedores informaron que se quedarán hasta el sábado 14 de diciembre.
Relataron que las ventas repuntaron en la noche del martes 10 de diciembre y esto se debió al clima agradable, pero en la noche del miércoles 11 cuando otros años llegan cientos de peregrinos a cantar Las mañanitas a la virgen en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, esta vez no llegaron.
Jesús Álvarez es empleado de un negocio de feria con el juego tiro al blanco y ofrece la partida en 50 pesos. Sin embargo, debido a la falta de clientes se vio obligado a bajar el costo a 40 pesos.
“Mi esperanza es en las noches, que es cuando vienen los muchachos a divertirse y me piden los tiros al blanco aquí, pero ¡ah, jijos qué frío se sintió ayer en la noche! Mejor bajé las lonas y nos encerramos. Pegaba mucho el aire. No sacamos ni para la cena”, expresó Jesús.
Otro más que sufrió las bajas ventas es Patricio Cruz comerciantes de playeras, sudaderas y pants que su familia maquila en Tlaxcala.
“Vendo tres playeras por 100 pesos, está barato. Dígame si no está barato Y ni así quieren comprar. Yo les recomiendo a las personas que si vienen a ver a la Virgen que le pidan dinero para que me compren”, y Patricio, junto con otro comerciante, comenzó a reír.
A la plática se agregó Fernando Méndez vendedor de sarapes, “yo traje a vender los sarapes de 300 pesos cada uno, los bajé a 250 pesos a ver si así me compran, pero no quieren comprar. Lo que estamos diciendo es que tantito que hace frío y no sale la gente, y tantito que no traen dinero, pues no estamos vendiendo”.
Juan Salas es un comerciante de videojuegos electrónicos y expuso que a diferencia de otros comerciantes, él no podría quejarse porque los niños y adolescentes, e incluso adultos, se acercan por lo menos a preguntar precios y comprarle uno que otro artículo.
“Yo creo que si vendes cobijas y ves que no vendes, pues cámbiate a otra cosa. Yo sí vendo, de a poco pero sí voy vendiendo”, afirmó.
Finalmente los vendedores señalaron que un líder de comerciantes comentó que buscarían el permiso con las autoridades municipales para que puedan quedarse a vender en la vía pública hasta el sábado 14, con el propósito de recuperar las pérdidas económicas que han tenido a causa del frío y la llovizna.






