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Fija Iglesia católica postura por deportaciones

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Orizaba, Ver.- El obispo de la diócesis de Orizaba, Eduardo Cervantes Merino, fijó la preocupación de la Iglesia católica ante las deportaciones masivas que el gobierno de Donald Trump ya ejecuta. Señaló que la migración es un fenómeno complejo que afecta a millones de personas en el mundo y que interpela tanto a las naciones receptoras como a los países de origen.

La migración es un fenómeno complejo que afecta a millones de personas en el mundo y que interpela tanto a las naciones receptoras como a los países de origen. En nuestro contexto, se percibe como un problema que nos atañe directamente, pero también como una oportunidad para ejercer la compasión, la caridad y la fe. Como sociedad y como comunidad de creyentes, estamos llamados a mirar en el rostro del migrante la presencia de Jesús y actuar en consecuencia.

El obispo reflexionó sobre esta problemática y destacó la importancia de abordar la migración con sensibilidad y humanidad. “El problema de la migración nos atañe a todos; no es sólo responsabilidad de quien recibe o acoge, sino también del país que, por diversas razones, expulsa a sus ciudadanos. Estamos llamados a mirar con compasión, comprensión y caridad al hermano migrante, viendo en él la presencia de Jesús”, expresó.

Desde la perspectiva de la fe, la migración representa un llamado a responder con acciones concretas que dignifiquen a las personas en tránsito. Cervantes Merino resaltó el papel de la Iglesia en este esfuerzo, señalando que “aunque no se haga mucha publicidad, la comunidad católica siempre ha estado presente en el camino de los migrantes”. Albergues, comedores, asistencia médica y acompañamiento espiritual son sólo algunas de las iniciativas lideradas por Cáritas, la Pastoral de la Movilidad Humana y las parroquias locales. Estas acciones reflejan lo que el obispo denominó como la “caridad organizada” de la Iglesia.

El obispo también expresó su preocupación ante la posibilidad de deportaciones masivas, haciendo un llamado a las autoridades a recibir a los migrantes con humanidad y respeto. “Si se diera esta deportación, es fundamental que las autoridades acojan a esos hermanos. Es una responsabilidad que no podemos ignorar”, afirmó. Asimismo, pidió que se redoblen los esfuerzos para garantizar que los migrantes reciban atención digna y oportuna.

Cervantes Merino reconoció los desafíos que enfrenta la Iglesia en este ámbito, pero aseguró que la fe y la confianza en Dios son motores fundamentales para continuar con esta labor. “Siempre estamos atentos, siempre Cáritas, la pastoral social y las parroquias, en la medida de sus posibilidades, tienden la mano. Esperamos que Dios nos conceda la gracia de seguirlo haciendo”, expresó.

Finalmente, el obispo hizo un llamado a toda la sociedad a no cerrar los ojos ante el sufrimiento de los migrantes. “La migración no es solo un desafío social y político; es un llamado a la acción desde la empatía y el amor al prójimo. En el rostro del hermano migrante debemos ver a Jesús y actuar con compasión, caridad y solidaridad”, concluyó.

La migración no solo es un problema de políticas públicas, sino también una oportunidad para construir un mundo más justo y solidario. La comunidad cristiana, en su compromiso constante, continuará trabajando para ofrecer esperanza y apoyo a quienes más lo necesitan, confiando en que juntos podemos marcar la diferencia en la vida de estas personas.