Luis Adalberto Maury Cruz
lmaury_cruz@hotmail.com
En esta nueva época, la Tercera Modernidad, tras la caída de 500 años de dominio global de Occidente, con el derrumbe de la América Global, tras la implosión de la globalización estadounidense y el colapso del modelo neoliberal, con desastres ecológicos y ambientales, con malestares culturales con individuos y sociedades consumistas, cansadas y líquidas, con la narrativa woke que lejos de mostrar la pluralidad se encierra en sus autopercepciones, con un mundo que se abre a la multipolaridad y multilateralidad, con una revolución tecnológica e industrial fundada en la inteligencia artificial de nueva generación, con sistemas educativos que van desfasadas de las realidades y de las demandas actuales; caben preguntas sobre el cómo actuar en esta realidad, cómo habitar esta nueva época. Las respuestas pueden suponer el pensamiento crítico. Empero, ¿qué entender por este?
Líneas para una teoría de la crítica
Sin crítica no habría una postura reflexiva, sino un automatismo, hasta se padecerían miedos y angustias irracionales, una crítica sin control de emociones es un intelecto miserable y hasta atormentado, (esto muestra la necesidad de vincular al pensamiento crítico con la inteligencia emocional).
Este pensamiento estudia a fenómenos externos (como: la economía, el medio ambiente, el espacio exterior, la política) e internos (como: el sueño, el estrés, la ansiedad; concretos (como: las ruinas arqueológicas, un homicidio, un motor) y abstractos (como: los números, los principios lógicos), objetos macrocósmicos (como: las galaxias, los agujeros negros) y microcósmicos (como: las partículas subatómicas y el ADN). Está presente en la vida cotidiana, en la disciplinar (filosofía, ciencia, tecnología y artes), es terreno de lo civil y de lo militar; así, es una forma de comprensión y de inteligencia.
La crítica no es un patrimonio de sabios, ni de santos, ni de demonios es condición humana. Está lejos de ser una marca o una corriente de pensamiento (como el criticismo kantiano, la escuela crítica de Frankfort, critical thinking), tampoco es una materia o asignatura educativa; todo esto y mucho más queda subsumido en él, este es una condición y disposición de vida que permite enfrentar la realidad desde la
autonomía para buscar respuestas factibles y viables ante problemas, adversidades y retos, cotidianos, educativos, laborales y disciplinares. Así, sin pensamiento crítico no hay evolución humana (en su sentido cognitivo y existencial).
El pensamiento crítico en esta Tercera Modernidad, que es una realidad multipolar (sin la unipolaridad de EEUU, ni de Occidente) y tecnológica (con una revolución de la inteligencia artificial), con desastres humanitarios (malestares culturales y pobreza) y ambientales (contaminación), que permite enfrentar la realidad actual desde una comprensión que se enraíza en la realidad ontológica e histórica, para enfrentar al mundo de forma factible, siendo posturas y posiciones falibles y autocorregibles.
Empero, ¿qué condiciones presenta el pensamiento crítico para ser tal? Entre las condiciones que se pueden reconocer son: la autonomía y el diálogo entre saberes, la objetividad y la universalidad, la continuidad y la disrupción, y la factibilidad.
Cuando se piensa bajo estas condiciones y hay generación de nuevos paradigmas y modelos (políticos, económicos, tecnológicos, filosóficos, científicos, artísticos), estamos frente a personas críticas en sentido estricto; pero puede ser que se piense bajo estas condiciones y no hay nuevos paradigmas, entonces estamos frente al análisis crítico; sin embargo, en un sentido débil todos somos críticos porque hay en nosotros inventiva y creatividad; así la crítica tiene estos tres sentidos.
El pensamiento crítico está enraizado en su época y hoy es el tiempo de la multipolaridad y de la Inteligencia artificial; del fin del dominio global de Occidente; ser crítico sin reconocer y usar esta realidad es un craso error y una farsa.
Pensamiento crítico y,
la autonomía y el diálogo entre saberes
La crítica supone la autonomía y el diálogo entre saberes; pues sin autonomía seria un pensamiento mecánico y repetitivo; por ello, se puede decir: el pensamiento crítico es original, es una comprensión, un “yo pienso”, abstracto y general, es peligroso porque es un arriesgarse a cavilar por cuenta propia, pudiendo caer en el solipsismo, el error personal, la egolatría y puede degenerar en una autopercepción distorsionada. Sin la impronta de ese genuino “yo pienso” sólo hay repetición autómata, este “yo pienso” es el inicio de la autoconsciencia, de la metacognición, del autoconocimiento, de la expansión de la consciencia y de los saberes; y hasta de la reconciliación con lo Otro. Ese “yo” ha de mutar de una idea fija de uno mismo a un observador de patrones (antropológicos y ontológicos), creador de los mismos y del mundo humano.
El diálogo entre saberes proporciona la perspectiva social y de diversidad que rompe el solipsismo en lo cotidiano y en lo disciplinar, necesaria para la evolución del conocimiento y del saber, es una suerte de un “pensamos” dialéctico y multidimensional, una reflexión que se nutre de la diversidad, digamos epistémica, con frecuencia se confunde con: “platicar con los que piensan como yo”, esto es el primer nivel de este diálogo, el cual puede terminar en sectarismo, en juego de espejos en donde sólo se ve lo que “nosotros/yo” queremos/quiero; es menester que está interacción sea en diversidad; desde las disciplinas sería un saber interdisciplinario y transdisciplinario. (En efecto, es obvio que hay crítica en la especialización, pero está adquiere mayor sentido y potencia en la interacción de saberes diferentes).
Así, ni la autonomía, ni el diálogo per se son garantía de verdad, de correcto, justo, eficiente o cierto, pero sin ellos no hay crítica, ni innovación de saberes.
Hoy este diálogo es necesario abrirlo a otras disciplinas y saberes que Occidente a negado. Es pertinente abrevar de los conocimientos disciplinares del Sur Global (por ejemplo filosofía y ciencia militar, política, económica y financiera de China y de Rusia); así como de los saberes tradicionales (como las medicinas ancestrales china o mexicana) que Occidente a negado para imponer sus saberes, digamos científicos, que no en pocas ocasiones están coludidos por la industria y el comercio; como ocurre no con poca frecuencia entre la política de salud pública, las ciencias de la salud, el currículo, la formación y el ejercicio de los profesionales de la medicina con la bigpharma, basta recordar los escándalos de corrupción por las vacunas contra el Covid-19 en la Unión Europea entre Ursula von der Leyen y Pfizer, así como en el Reino Unido.
Hoy este diálogo de saberes es descolonización epistémica de los modelos occidentales y apertura desde la multipolaridad que es abrirse a otras formas de concebir el mundo (natural y humano).
El pensamiento crítico también es fuente de delitos y de crímenes de lesa humanidad, como los delitos de cuello blanco y los genocidios de ayer y de hoy. Así, la crítica, es como un instrumento o un arma, es neutra, pero no sus efectos. Esto ocurre porque en la crítica hay objetividad, que es digamos neutralidad epistémica, pero no hay neutralidad política en sus efectos e intereses de quien financia y establece las políticas de conocimiento.
Pensamiento crítico y,
la objetividad y la universalidad
La crítica supones a la objetividad y a la universalidad; dado que sin objetividad el pensamiento, por así decirlo, está encerrado, es un ensimismamiento, pensar es comprender objetos, sin objeto la crítica es reflejo de “si misma”, un juicio personal y subjetivo, válido en el propio coleto pero inconexo e irrelevante con los otros y lo otro. La objetividad está en función del objeto de estudio y de sus procedimientos, no de sus intereses y finalidades que le son sustanciales a las políticas del conocimiento.
No hay una objetividad, en el sentido positivista, hay objetividades construidas por distintos cuerpos de saberes; por ejemplo, no es lo mismo la persona, como objeto de estudio para el derecho, para la economía o para la medicina, más aún al interior de una misma disciplina hay diferencias, cada subdisciplina o corriente conceptualiza la objetividad y sus objetos de formas especificas; así, persona no es lo mismo para el psicoanálisis que para el conductismo, nótese que es el caso de una disciplina, la psicología.
La universalidad proporciona la perspectiva que permite generalizar una misma clase de objetos circuscribiendolos en condiciones comunes. El pensamiento crítico si no tiende a la universalidad se torna en inmediatez, imposibilitando el desarrollo de la abstracción y de saberes generales; totalmente incompatible con el desarrollo social, tecnológico e industrial, por ejemplo, así la condición de universalidad es consustancial a la crítica.
Este pensamiento se puede aplicar a casos concretos, desbordando teorías del caso como ocurre en la materia penal en derecho, o en tratamientos médicos a un paciente específico; de esta manera la universalidad al ser una generalización de casos y circunstancias específicas subsume en ella casos típicos particulares; aún que con frecuencia se puede incurrir en errores en las generalizaciones ya sea a la hora de formular una crítica general o de aplicarla a un caso concreto atípico.
Así, la objetividad permite hablar del objeto, la universalidad permite hacer generalizaciones, sin estos elementos no seria posible hacer teorías, se estaría frente a narrativas y apreciaciones subjetivas personalisimas, ficciones hasta casos de esquizofrenia. Ni la objetividad y ni la universalidad en si mismas son garantía de verdad, correcto, justo, eficiente o cierto; sus ausencias aniquilan a la crítica.
En la actualidad que es una época de narrativas de la postverdad, donde se desorbitan a las autopercepciones y con ello se generan prácticas que dan primacía a la propia percepción sobre lo objetivo; es necesario matizar, delimitar y valorar tanto a la objetividad como a la universalidad desde un punto de vista que permita la coexistencia en diversidad real, (no woke). La autopercepción es válida mientras no transgreda el derecho de un tercero, La objetividad como la universalidad es válida aunque contravenga a la autopercepción, cuando dice verdad y esta es la vinculación o relación entre lo dicho y el objeto.
Pensamiento crítico, y la continuidad y la disrupción
Con frecuencia se asocia y se confunde con la innovación o la inventiva con creación exnihilo, incurriendo en el error. No se puede crear de la nada. El pensamiento crítico al tener un objeto de estudio, está unido a una tradición, en este sentido la crítica es continuidad. Siempre se es crítico de algo previo; por ello, no hay creación de la nada, sin embargo, también es una postura disruptiva, porque el margen de innovación e inventiva le son connaturales, esto es romper con la tradición; esto muestra la ambivalencia y la síntesis que está presente en la crítica. Empero, ni la continuidad ni la
disrupción es sinónimo de éxito.
La continuidad es memoria y recuerdo de saberes, la disrupción es ruptura,
proyección al futuro y generación de nuevos objetos, teorías y modelos; también pueden engendrar viejas y nuevas erratas. Sin embargo, el fondo de la crítica es que se torna violenta y contravienen el status quo, tanto en la vida cotidiana como en la disciplinar. Por ello, es común que los críticos no sean bien recibidos y sus críticas rechazadas, se les tache de violentos, hasta de inmorales, en ciertos casos, por poner el dedo en la llaga. Pero, sin una ruptura con la tradición, sin quebrar ideas, mitos y teorías establecidas no hay progresión de saberes, la crítica es revolucionaria, antiestablishment.
En el actual cataclismo geopolítico por el que se atraviesa (la caída de la unipolaridad de EEUU y el fin de 500 años de dominio occidental, el surgimiento de las nuevas superpotencias de Rusia y China, aunado al bloque de los BRICS+) es un punto de quiebre donde los modelos epistémicos y saberes occidentales están en crisis, colocándonos en la posibilidad de una apertura mental, donde es necesario ver hacia Oriente y examinar a la tradición occidental, hoy se transita por un lapso histórico disruptivo, que reclama ejercicios críticos a fondo.
Los Estados y las sociedades occidentales de Iberoamérica son invención de Europa y han sido fuente para el expolio de EEUU y del Occidente Colectivo, hoy requieren una reconciliación con su tradición hispana (aún EEUU es hispano, pues más de la mitad del otrora territorio mexicanos hoy es jurisdicción de Washington y hay más de 40 millones de connacionales en ese país), de su condición cultural no para sujetarse al yugo de los Estados del Occidente Colectivo, sino para retomar de esa tradición lo que convenga, desde una crítica que se articule con un espíritu de liberación y un enfoque multipolar.
Pensamiento crítico y la factibilidad
Aún con la autonomía y los diálogos entre saberes, la objetividad y la universalidad, la continuidad y la disrupción es necesario que la crítica se torne factible, entendiendo por factible que en alguna medida sea realizable o que le de al mundo un valor agregado en un sentido existencial. De lo contrario seria un castillo en el aire, se estaría frente a “saberes de perogrullo”, florituras vacuas de contenido. En este sentido, la critica es radicalmente realista, no hay más realidad que el aquí y el ahora, es menester habitar la época actual con pensamientos acordes y vigentes.
La factibilidad no está reñida con teorías o posturas, digamos transepocales, como es el caso de las filosofías clásicas y saberes perennes; pues, son factible en la medida en que siendo antiguos aún tienen vigencia y poder explicativo o son fuentes para el sentido de vida. Pero también es notorio que hay saberes, tecnológicos, que ya son obsoletos y en este sentido ya no son factibles a la luz de lo actual.
La factibilidad revela la condición del aquí y del ahora, porque los hechos y las acciones siempre son en presente, cuando no se responde a ellos, es evasión de la realidad, de los problemas, es un huir de los retos y de la adversidad, o al menos una notoria impericia.
En este sentido, es necesario desarrollar un pensamiento crítico no viéndolo como un fin en si mismo, sino como un medio para transitar del mundo de las ideas a una mejora de la condición existencial, en el entorno actual, dandole un valor agregado al orbe, donde el mundo es una síntesis del yo, el tu, el nosotros, los otros y lo Otro. La crítica es progresión y vigencia. Esto es asumirla con una finalidad digamos ética y loable, pero a la par hay éticas negativas y moralidades criminales que usan la crítica como su principal recurso, son parte del día a día y del mundo, así este pensar también es un acto de defensa propia.
A manera de conclusiones:
- El pensamiento crítico es una forma de comprensión para enfrentar al mundo de forma factible, falible y autocorregible. Las condiciones que presenta son la autonomía y el diálogo entre saberes, la objetividad y la universalidad, la continuidad y la disrupción, y la factibilidad. Este pensamiento presenta tres tipos: el pensamiento crítico en estricto sentido, el análisis crítico y en sentido débil.
- La crítica está circunscrita a la realidad, el omitirla conlleva a la impertinencia y la elaboración de quimeras. Hoy se está en una época con un nuevo orden mundial multipolar, con una revolución tecnológica e industrial de la inteligencia artificial, con el fin de la unipolaridad de EEUU, de la caída de la globalización neoliberal y de su modelo de la América Global. Pensar críticamente hoy es descolonizarse de la unipolaridad epistémica de EEUU y del Occidente Colectivo, no basta pensar diferente ha de ser factible.
- Ejercer la crítica supone recurrir a la autonomía y al diálogo entre saberes, un “yo pienso” y un “pensamos” desde la diversidad real; es asirse a la objetividad y a la universalidad, sin caer en los metarrelatos positivistas ni sumarse a las autopercepciones desorbitadas de la realidad, es continuidad y disrupción con la tradición para innovar, y es factibilidad en tanto compromiso para responder al aquí y al ahora de la forma más eficiente posible.
- No ejercer la crítica es condenarse a ser rémora y efecto de otro, no ser uno mismo. Este pensar es un acto de amor propio, de defensa propia y de generación de posibilidades en un mundo donde priman los malestares culturales, que en el fondo son expresiones de familias y sociedad ahogadas en el estrés y en la angustia, ante un mundo que se rompe en la inmediatez del placer efímero.
- Los problemas y los retos actuales son complejos y diversos, y reclaman una crítica con soluciones factibles; en lo político, remiten a la crisis del Estado y del modelo de democracia liberal, en lo social/individual a los malestares culturales, en lo ambiental a la contaminación, en lo económicos a la pobreza, a los procesos de reindustralización y desindustrialización, en lo financiero a la configuración del sistema mundial con las monedas digitales de los bancos centrales, a los nuevos sistemas de transferencias financieras internacionales, a la caída de la unipolaridad del dólar y del petrodólar, en lo epistémico a la descolonización del conocimiento occidental y a la pluralidad de saberes, en lo tecnológico a la inteligencia artificial, en suma al fin de la globalización estadounidense y al fin de la unipolaridad de la América Global y al nuevo orden mundial multipolar .
- La única forma de enfrentar esta nueva realidad es con el pensamiento crítico para buscar salidas, respuestas factibles y viables en lo cotidiano, educativo, laboral y disciplinar, de tal forma que se tenga una postura ética y loable, en un mundo multipolar, con una revolución tecnológica e industrial basada en la inteligencia artificial de nueva generación.
- Así, sin pensamiento crítico no hay evolución humana, quizá la crítica sea la última fase de la inteligencia humana; pues, sin ella no habrá adaptación a este nuevo mundo; en fin,¿usted qué piensa?
