Nayarit, México – El 17 de octubre, la Galería Al Filo del Agua se convertirá en el escenario de una intersección calculada entre el arte, la antropología y la imaginación con la inauguración de La forma de la lengua del agua (El ritual de la serpiente).
Esta exposición individual del cineasta y artista visual Fernando Santiago—artista destacado y participante en la pasada sección de estado invitado del Salón ACME—propone un diálogo provocador con el ensayo seminal “El ritual de la serpiente” de Aby Warburg.
El Ritual: El Arte como Espejo del Símbolo
Bajo la curaduría del escritor xalapeño Rafael Toriz, la muestra se presenta como un ejercicio de meta-antropología, un lugar donde las herramientas del arte se utilizan como instrumentos de indagación en las estructuras más potentes de la vida y el mito.
La obra de Santiago fusiona el estudio etnográfico con la práctica artística. A través de instalaciones, videos y ensayos visuales, el artista busca liberar el símbolo de la serpiente—símbolo del rayo, la lluvia y el ritmo del tiempo—para que pueda existir aquí y ahora, bajo otras tecnologías de pensamiento. Las piezas, que incluyen impresiones, bocetos y esculturas, se convierten en fetichismos contemporáneos que obligan al espectador a experimentar la verdad del rito.
“Este ejercicio no es meramente documental, sino una invitación a experimentar esa ‘lengua del agua’—el lenguaje de los símbolos—para producir un intercambio entre temporalidades, demostrando que la tarea del arte no es sólo crear, sino también indagar en las especulaciones que nos permiten ensayar nuevas formas de ser humanos” explicó Rafael Toriz, curador de la exposición.
Fernando Santiago y el Linaje del Mito
Fernando Santiago (Xalapa, 1985) trabaja en la frontera entre el cine y las artes visuales, analizando procesos de imagen construidos como lenguaje para desarrollar conceptos antropológicos como el mito, el relato y la hibridación cultural. Su participación en Salón ACME confirma su relevancia como una de las voces más complejas y fundamentales de su generación.
La exposición es una confrontación directa con la idea de que la verdadera locura no fue la crisis de Warburg, sino “la de no haber llevado antes a una sala expositiva sus ideas”.






