En mayo de 2016, un devastador incendio redujo casi a cenizas la ciudad canadiense de Fort McMurray, conocida por su prosperidad derivada de la explotación petrolera, que le valió el apodo de «Fort McMoney». Ubicada en la provincia de Alberta, la ciudad fue evacuada junto con sus casi 100 mil habitantes, y más de mil 600 edificios resultaron severamente dañados o destruidos. Este incendio se convirtió en el desastre natural más costoso de la historia de Canadá.
Fort McMurray había experimentado un rápido crecimiento poblacional debido al auge de la extracción de petróleo, que atrajo a miles de trabajadores, incluidos muchos mexicanos, y convirtió a la región en un foco de inversión. Los yacimientos de arenas bituminosas en Alberta, que constituyen una mezcla de arcilla, agua y bitumen, se obtienen a través de métodos costosos de minería a cielo abierto. A pesar de las críticas de grupos ecologistas sobre la contaminación generada por este proceso y los efectos negativos en la salud, el boom de la extracción de crudo en la región continuó hasta que los precios del petróleo cayeron en 2015, provocando una crisis económica en Fort McMurray.
Sin embargo, el incendio de 2016, causado por una sequía severa y un invierno más templado de lo habitual, fue el golpe final. Los expertos sugirieron que el cambio climático contribuyó a la rápida propagación del fuego, con condiciones ideales para su expansión. John Vaillant, escritor y periodista canadiense-estadounidense, en su libro Fire Weather, señala que la creciente capacidad de la atmósfera para retener calor y las agresiones humanas al medio ambiente han modificado radicalmente la naturaleza, incrementando la frecuencia de incendios devastadores.
Este fenómeno se ha extendido a otras partes del mundo. En 2023, Grecia y España sufrieron incendios forestales devastadores, mientras que en 2022 España registró los peores incendios de este siglo. En México, los incendios aumentaron un 60 por ciento en 2023, afectando 1.6 millones de hectáreas, casi la mitad del territorio del estado de Puebla.
Aunque aún se desconocen las causas de los incendios en Los Ángeles, el cambio climático, impulsado por la acumulación de gases de efecto invernadero de la quema de carbón, petróleo y gas, se considera el principal responsable del sobrecalentamiento global que contribuye a estos desastres.
Con 2024 como el año más caluroso registrado, y con Los Ángeles en llamas al inicio de 2025, el regreso de Donald Trump al poder en Estados Unidos representa un retroceso en la lucha contra la emergencia climática. En México, el inicio de la temporada de incendios forestales es inminente, lo que plantea la pregunta de si las autoridades y la población están preparadas para enfrentar este desafío y prevenir futuras tragedias.






