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Se pierden hectáreas para siembra de maíz

Falta de apoyos aceleró abandono del campo; producción, a la baja desde el año 2000

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La producción de maíz de grano para Veracruz lleva más de 20 años estancada sin un crecimiento real debido a la falta de apoyos a productores locales, señaló el presidente del Consejo Veracruzano de Productores de Maíz, Ramón Pino Méndez. 

Las cifras oficiales del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera de la Secretaría de Agricultura, constatan que en el año 2000 se alcanzó una superficie sembrada de 669 mil hectáreas, pero a partir de ahí las cifras han ido en declive. 

Para 2022 el número de hectáreas sembradas fue de 599 mil, es decir, más de 69 mil hectáreas se dejaron de sembrar. 

En el Día Nacional del Maíz, se entrevistó al presidente del Consejo Veracruzano de Productores de Maíz, y señaló que el desplome en la producción es multifactorial, pero se debe principalmente al abandono del campo.

Aunque Veracruz sigue en los primeros lugares de producción de maíz, las toneladas cosechadas también han disminuido. Por ejemplo, mientras en 2014 se alcanzó una producción de 1.4 millones de toneladas, para 2022 la producción fue de 1.3 millones. 

Ramón Pino advierte que la migración del campo se debe a la falta de apoyos para insumos y tecnificación, que ha provocado también la migración de productores a productos más rentables como los cítricos. 

Advierte que Veracruz tendría la capacidad de producir hasta cuatro millones de toneladas anuales, pero la falta de apoyo impide que los productores puedan hacer rentable la cosecha 

“Hace cinco años el costo para la producción de una hectárea de maíz era de 17 mil pesos y actualmente el costo es de 35 mil pesos, los precios de fertilizantes aumentaron en 300 por ciento, por lo que algunos productores optan por no sembrar”.

Lamentan fallo contra prohibición de maíz transgénico

Integrantes de la campaña Sin maíz no hay país lamentaron la determinación emitida por el juzgado décimo segundo de distrito en materia civil, a cargo de Víctor Miguel Bravo Melgoza, en torno a la demanda colectiva en contra de la siembra de maíz transgénico.

Mercedes López, representante de la demanda colectiva señaló que el juzgador falló “a favor de las empresas trasnacionales, estos grandes monstruos corporativos que tienen miles de demandas en el mundo y que se ha demostrado que destruyen la biodiversidad, se adueñan de las semillas, destruyen comunidades campesinas. Este fallo es terrible”.

Precisó que los abogados ya “apelaron la medida, lo que significa que sigue prohibida la siembra comercial en el país de maíces genéticamente modificados”.

En la conmemoración por el Día Nacional del Maíz, integrantes de la Campaña, aseguraron que mediante un panel de controversia derivado del T-Mec “Estados Unidos busca imponer a México qué maíz comer y cómo producirlo”, y por ello, luego de realizar un acto en el Ángel de la Independencia se dirigieron a la embajada de Estados Unidos en México, en donde entregaron una carta dirigida al embajador Kenneth Lee Salazar, embajador de ese país.

Aunque no pudieron entregar la misiva en las puertas de la representación diplomática, porque policías que custodian el lugar se apresuraron a enrejar la zona, tras la lectura del documento, un trabajador de la embajada que se identificó como Juan Antonio Villarreal, salió a recoger el escrito y la ofrenda de maíces que llevaron a fin de que el diplomático “conozca la variedad” existente, y que está en riesgo por los transgénicos.

Cristina Barros leyó la carta en que se señala que “nos dirigimos a usted para hacer algunas consideraciones en cuanto al panel de controversia sólo cortado por su país en relación al decreto de 13 de febrero de 2023, que se refiere a la prohibición del maíz genéticamente modificado para la producción de masa y tortilla, así como la sustitución gradual del maíz genéticamente modificado para la alimentación animal y cualquier otro consumo humano”.

Recuerdan en el escrito que “miles e personas se han manifestado en su país en contra del uso de maíz transgénico en alimentos de manera constante y a largo plazo” y advierten que “en lugar de buscar imponer a México que acepte maíz transgénico forrajero para su uso en productos alimenticios y en alimento para ganado, bien haría su gobierno en alentar la producción de maíces no transgénicos, lo cual podría mejorar la salud de su propia población”.

Añade que “a nosotros como ciudadanos de México lo que nos compete es defender activamente nuestro derecho a comer alimentos sanos y en particular una tortilla sana, con maíz de buena calidad y libre de agrotóxicos (asociados al cultivo de transgénicos como el glifosato), pues este es nuestro principal alimento, peor sobre todo nos atañe defender nuestra soberanía”.

En el Ángel de la Independencia realizaron una acción política cultural. Mediante la obra de dos artistas (Santiago Robles y Jorge Rubio) se representó el mito mesoamericano de Coatepec, sobre el surgimiento del maíz.

Allí Monserrat Téllez, integrante de la Campaña señaló a La Jornada que fue esta la que impulsó la conmemoración al alimento. “Este es un día de lucha, de resistencia y además en un contexto muy importante de defensa de nuestros maíces nativos por el panel de controversia que estamos llevando con Estados Unidos. Es nuestra decisión soberana de decidir no consumir maíces transgénicos y cuidar nuestra biodiversidad, nuestra diversidad cultural y gastronómica, asociada a los maíces y desde luego, a los pueblos campesinos e indígenas del país, que han resguardo esta gran diversidad, y que la han puesto al servicio no solo de México, sino de la humanidad”.

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